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Giorgi irrumpió en la UIA (pero no contó con quórum)
Sin embargo, la funcionaria -que asistió acompañada del secretario de Industria, Eduardo Bianchi-, debió hablar ante una audiencia reducida en número y también en representatividad: salvo el presidente Héctor Méndez, los principales referentes abandonaron el anfiteatro de la planta baja de la UIA, sin quedarse a escuchar lo que tenía Giorgi para decir.
Entre los que se ausentaron (o directamente no concurrieron a la casa, anoticiados de que la asamblea de la Junta sería utilizada por la ministra para disertar) se contaron Luis Betnaza (Techint), José Ignacio de Mendiguren (indumentaria), Federico Nicholson (Ledesma), Adrián Kaufmann Brea (Arcor), Juan Carlos Lascurain (ADIMRA), Pablo Challú (UIPBA) y Guillermo Moretti (Santa Fe).
La concurrencia de Giorgi -según fuentes de la entidad- había sido concertada la noche anterior con Méndez, quien, como corresponde a todo buen anfitrión, permaneció estoico junto a la ministra durante toda su larga exposición.
Reiteración
¿De qué habló Giorgi? Tal como marca su recientemente descubierta lealtad ilimitada hacia Cristina de Kirchner, la funcionaria repitió las cifras y los éxitos que había expuesto la Presidente en el almuerzo en Olivos y en su alocución ante el Congreso. También les pidió a los industriales «un esfuerzo para mantener los precios en línea» y esperaba conseguir un comunicado similar al que emitió la COPAL (alimentarias) cuando la visitaron en su despacho hace un par de semanas.
¿Por qué la ausencia de los referentes de la UIA? Según pudo averiguar este diario, causó fastidio entre los empresarios la conjunción de lo que se vivió como una invasión de su funcionamiento orgánico -la Junta iba a discutir la ríspida cuestión del aumento en las cuotas de las ART- y el hecho de que Giorgi llegara desde Olivos, donde había participado del anuncio de un nuevo beneficio (subsidios, créditos blandos) para los camioneros de Hugo Moyano.
Un dirigente de la UIA le dijo a este diario: «Es poco serio que venga a hablar acá después de que el Gobierno destine miles de millones de pesos para un solo sector privilegiado, cuando hace años que venimos pidiendo por favor más financiamiento para la producción, para las pymes, sin resultado».
En sentido inverso, nadie se había movido de sus sillas el lunes a la noche en la casa de De Mendiguren cuando -tras una larga jornada de discusión- la línea interna «Industriales» escuchó el diagnóstico y las perspectivas para la economía que les brindó el ex ministro de Economía Miguel Peirano.
El economista reiteró allí su conocida postura de que «el Gobierno no tiene política económica», y agregó que esa falta de plan «conspira con la posibilidad de aprovechar la buena coyuntura que se le presenta al país».
En un tono medido, Peirano agregó que era «recomendable invertir en el sector industrial; quien lo haga recuperará la inversión», pero admitió que para ello hacía falta garantizar la estabilidad política.
El único momento de su charla en el que abandonó el tono mesurado fue cuando atacó con dureza la política de control de precios como mecanismo para impedir la inflación, que se corporiza en el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Dijo, para que no quedaran dudas, que «los acuerdos de precios no sirven para nada», y expresó su temor de que se vuelva a mecanismos como el atraso cambiario y la apertura indiscriminada de las importaciones como método para bajar la inflación. «Y todos sabemos cómo termina eso», advirtió.
Antes, los empresarios del interior habían hecho cola para pintar un cuadro complicado. «No hay crédito, pero aunque lo hubiera, nadie lo tomaría en estas condiciones políticas. Hoy no hay quien vaya a un banco a preguntar», dijo un hombre pyme del interior de Buenos Aires.


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