15 de mayo 2012 - 00:00

Gobierno desembarca en cumbres para defender YPF

Miguel Galuccio
Miguel Galuccio
El Gobierno gira la mirada y organiza ya para junio una agenda que será casi con exclusividad hacia el exterior. Y el G-20, YPF y las Malvinas estarán en el centro de esa escena, sin contar el primer encuentro cara a cara de Cristina de Kirchner con el rey Juan Carlos de España tras la expropiación a Repsol. La orden que bajó de la Casa Rosada fue directa: reducir la exposición interna al tema YPF a la espera de que la nueva conducción de la empresa comience a rendir sus frutos. El Gobierno no quiere que el ruido político se mezcle que con estos primeros días de Miguel Galuccio.

Mientras, tanto, la protesta por la militarización inglesa del Atlántico Sur y Malvinas espera en el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, donde Cristina de Kirchner hará la presentación personalmente, primera vez que un presidente de la Nación visita ese foro y en la reunión del G-20 de México habrá un claro ejercicio de explicación de las razones de la expropiación de YPF, un tema que ahora parece sólo preocupar a los españoles. La delegación que organiza el Gobierno será más grande que lo habitual. A la cumbre de Los Cabos, en México, viajarán ministros, diputados y senadores, como lo hacían en otros tiempos de la era kirchnerista, para demostrar el apoyo incondicional del Parlamento en las últimas decisiones.

A las Naciones Unidas será aún mayor: los jefes de bloque del oficialismo ya fueron convocados, pero también radicales y macristas, como Federico Pinedo.

Dos noticias de los últimos días corren junto a la estrategia del Gobierno. Cuando España reaccionó a la expropiación de YPF anunciando un boicot a las importaciones de biodiésel desde la Argentina, el mensaje presidencial fue casi risueño, rondando la ironía: «Si ellos quieren pagar más caro el biodiésel, que lo hagan», dijo la Presidente en ese momento.

Denuncia

Ayer, quizás pensando ahora en los u$s 900 millones que suponían la exportación de esos combustibles a España, el Gobierno reaccionó de otra forma: en una carta dirigida a Jean Luc De Marty, director general de comercio de la Unión Europea denunció el bloqueo español al ingreso del biodiésel a la península ibérica. El cambio de estrategia no dejó lugar a dudas.

El G-20 es un ámbito en el que Cristina de Kirchner no quiere problemas. Sus visitas a ese foro son siempre sagradas y el Gobierno hizo siempre todo lo posible por alejar cualquier conspiración de los países que aún dudan sobre las condiciones de la Argentina para permanecer dentro de ese grupo. La participación del país en la Cumbre de Londres, en medio de una crisis financiera en la que nadie encontraba el piso y los emergentes se envalentonaron como para empezar a darles clases a los países centrales, quedó grabada en la memoria kirchnerista.

Y aunque ahora hayan cambiado algunas cosas, en la Casa Rosada se registró casi como un dato de color el pedido que presentó el senador republicano Richard Lugar para que se suspenda la afiliación de la Argentina en el G-20, por «incumplir las normas y acuerdos internacionales» al haber expropiado YPF.

Lugar es el republicano de mayor rango en el Comité de Relaciones Exteriores, pidió que Barack Obama trabaje junto a otros jefes de Estado del G-20 para sacar al país de ese foro.

Para imponerse, de todas formas, tiene un elemento en contra: perdió las primarias en Indiana, su estado, por lo que no volverá al Senado tras las elecciones. Detrás del senador, en parte como asesor y escriba de esos proyectos, está su jefe de asesores, Carl Meacham, quien conoce muy bien Latinoamérica ya que es hijo de una chilena, aunque nacido en EE.UU., y uno de los latinos que más alto llegó dentro de la estructura de poder del Capitolio.

De ahí que no habrá estatismo explícito en la estrategia de la cumbre del G-20, sino más bien un perfil moderado con explicaciones. Todo en medio de una gira como hace tiempo no encara Cristina de Kirchner.

Agenda

El 14 de junio arrancará con su presentación en Nueva York ante el Comité de Descolonización de la ONU. De ahí saltará a la Baja California, México, para participar en Los Cabos de la cumbre del G-20, hiperblindada como todos los encuentros presidenciales tras el atentado del 11/9 en Nueva York, pero con suficiente espacio como para organizar bilaterales frente a las paradisíacas playas del lugar.

Esa reunión termina el 19 de junio con tiempo apenas para que Cristina de Kirchner se traslade a Río de Janeiro para la Cumbre Río + 20, otra conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable que arranca el 20 de junio. Allí habrá un encuentro, inevitable, con Juan Carlos de España. Será el primero desde la expropiación de YPF y hasta es posible, cuestiones clásicas de estas cumbres, que les toque compartir mesa en la cena de gala final si es que ambos quieren un lugar en ubicación central, de acuerdo con el protocolo.

Ese paso estará precedido por un trago amargo para la relación entre la Argentina y España, siempre privilegiada en América Latina, que hará recordar algún desaire que Cristina de Kirchner tuvo que soportar de Hillary Clinton y otros delegados de Washington: Juan Carlos estará de visita en Brasil desde el 3 de junio para iniciar los preparativos de la Cumbre Iberoamericana que sesionará en noviembre en Cádiz (otro dolor de cabeza diplomático por solucionar). Tras abrazo y besos con Dilma Rousseff en Brasilia, el rey volará con su comitiva sobre territorio argentino para aterrizar en Santiago de Chile, donde lo espera una reunión a solas con Sebastián Piñera y un viaje hasta Antofagasta.

Al regreso de la Presidente a Buenos Aires habrá poco tiempo para atender la interna: en Mendoza espera la Cumbre del Mercosur, más complicada que nunca en medio de la suspensión de licencias no automáticas por parte de Brasil.

Esta semana esos traslados tendrán un ejercicio de prueba: Beatriz Rojkés de Alperovich asumirá la presidencia de la Nación por unas horas mientras Amado Boudou representa a Cristina de Kirchner en la Asamblea de la OIT en Ginebra y la Presidente viaja a Luanda, Angola, para aceitar relaciones económicas y reunirse con José Eduardo dos Santos, quien gobierna allí desde 1979, siempre mostrando triunfos electorales con el 50% de los votos.

Dejá tu comentario