4 de mayo 2011 - 00:00

Gobierno endurece controles para prevenir por atentados

Nilda Garré
Nilda Garré
El Gobierno organizó un refuerzo de la seguridad en áreas sensibles y objetivos de eventuales ataques terroristas frente a la alerta internacional que motivó el asesinato del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, por parte de los Estados Unidos. La ministra de Seguridad, Nilda Garré, ordenó incrementar la presencia de personal uniformado de manera discreta, de modo de no generar alarma en la población. En el Ejecutivo aclararon que de momento no se recibieron advertencias puntuales contra objetivos en la Argentina.

El refuerzo fue dispuesto en edificios de la colectividad judía y en las representaciones diplomáticas de los Estados Unidos e Israel. También en las estaciones que forman parte del sistema aeroportuario nacional, los pasos fronterizos, las centrales nucleares y las represas hidroeléctricas.

Con la estricta recomendación de desplegarse de manera discreta, se aumentó la presencia de personal de la Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura Naval y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

El operativo se amplió a otros «objetivos judíos» en los que está desplegado personal de la Gendarmería, como las sedes de la mutual AMIA y los clubes Hebraica y Náutico Hacoaj. También, en rutas internacionales que conducen a los pasos fronterizos, así como en las conexiones fluviales. Y habrá mayor presencia en otras sedes diplomáticas de países aliados de Estados Unidos.

En Seguridad explicaron que desde que Estados Unidos comunicó la muerte de Bin Laden, desde el extranjero no llegaron a la Argentina alertas puntuales en contra de objetivos locales. Los organismos nacionales de inteligencia dieron el mismo diagnóstico.

No obstante, Garré ordenó ampliar los operativos de custodia y demandó hacerlo con la mayor discreción con un doble propósito: no generar alarma entre la población y garantizar la eficacia del despliegue.

La Argentina fue blanco de dos ataques terroristas: el 17 de marzo de 1992, contra la Embajada de Israel, que causó la muerte de 29 personas y heridas a otras 242, y el 18 de julio de 1994 en contra de la mutual AMIA, con 85 víctimas fatales.

La comunidad internacional entró en alerta a partir del operativo que dio muerte a Bin Laden, ante el temor de eventuales represalias por parte de la red terrorista Al Qaeda. Ayer, Interpol emitió una advertencia de «máximo riesgo terrorista» y les pidió a los países miembro establecer «la mayor vigilancia posible».

En la Argentina generó especial atención la necesidad de reforzar el área de la Triple Frontera, sospechada en los últimos años de ser un espacio de tránsito para las redes dedicadas al terrorismo y el narcotráfico. Hacia ese sector viraron las sospechas durante la investigación de los atentados contra objetivos judíos.

Ayer, la preocupación por la alerta internacional hizo olvidar a los funcionarios de los organismos nacionales de seguridad de sus recurrentes disputas con las autoridades del Gobierno porteño. Los enfrentamientos por las ocupaciones de espacios públicos parecieron pasar a un segundo plano. De hecho, se hablaba en ambas administraciones de colaboración y tareas coordinadas frente a la posible amenaza externa.

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