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Gobierno exige a obispos alejarse de la política
Aníbal Fernández
«No nos ayuden más», exclamó Fernández, en declaraciones a un canal de televisión, luego de que los obispos advirtieran a través de un comunicado sobre un estado de «paz social alterada en el país», por el conflicto agropecuario y los niveles de inseguridad.
Las declaraciones de Fernández llegaron antes de que la primera reunión del año de la cúpula del Episcopado en 2009 emitiera un documento en el que se pide «fortalecer la amistad social y las instituciones de la Patria» -ver nota aparte-.
«Que la iglesia les impida a sus miembros participar de actos políticos», se quejó Fernández, en una crítica directa al ex jefe de prensa del Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, Guillermo Marcó, quien participó de una marcha a Plaza de Mayo para reclamar mayor seguridad, y que tuvo como marco un fuerte discurso opositor al Gobierno.
«Deberían llamarle la atención a esta persona que participó de un acto político. O si no, es la Iglesia que está participando», advirtió el ministro. Pese a que el documento oficial del Episcopado no incluyó ninguna referencia a la participación de los clérigos en la política, el tema disparó la polémica entre los obispos. La postura de Bergoglio ya es conocida: el cardenal avaló en su momento la candidatura del obispo emérito de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, para frenar la reelección indefinida del entonces gobernador kirchnerista de Misiones, Carlos Rovira. Pero la línea más dialoguista de la Iglesia Católica, encabezada por el titular de la Pastoral Social y obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, junto al obispo de Luján, Agustín Radrizzani, y el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, no consideran conveniente que los sacerdotes se involucren en actos políticos en pleno año electoral.
Aníbal Fernández recordó, además, que el Gobierno participó de la «reconstrucción de un país que venía prendido fuego» y advirtió que el «pico del delito fue 2001 y 2002» y se preguntó «qué dijeron» los prelados «durante todos estos años respecto de aquellos que habían congelado las vacantes» policiales y que no habían comprado «ni un solo móvil».
Sin embargo, el vocero del Episcopado, Jorge Oesterheld, restó trascendencia a la polémica por la presencia de Marcó en una marcha contra la inseguridad junto al rabino Sergio Bergman al señalar que «su presencia fue notoria porque el acto se desarrolló en la Plaza de Mayo».
«Muchos sacerdotes participan de reclamos de la sociedad en el interior y eso no tiene gran repercusión mediática», recordó el portavoz episcopal.

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