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Gobierno permite baja de salarios (despidos, no)
La fábrica de autopartes Paraná Metal reabrirá hoy y volverá a producir. Para ello fue necesario que la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y los representantes de la compañía acepten los términos de la propuesta negociada dentro del Ministerio de Trabajo. El acuerdo se basa en un reconocimiento del 70% en los salarios de los empleados suspendidos, con el mantenimiento de sus puestos. Además, la UOM se compromete a no pedir aumentos, al menos hasta mitad de año, y a evitar futuros paros de actividades si desde la empresa se mantienen las condiciones firmadas.
«Hemos logrado cosas no muy habituales como que las suspensiones sean abonadas con un 70%, que haya compromisos concretos en materia de organización del trabajo y que los trabajadores no dejen de percibir ningún adicional del salario», declaró el ministro Carlos Tomada. Las suspensiones se harán además en forma rotativa y mensual.
Según lo acordado, los salarios se preservarán por todo 2009 y en 2010, con reuniones mensuales para evaluar cómo continúa la capacidad adquisitiva. Existe además el compromiso de los empresarios a realizar inversiones y participar en la reorganización de las actividades de la planta junto con los trabajadores.
La oferta del Ministerio fue aprobada por el 90% de los trabajadores, poniendo fin a una tensa situación que comenzó en diciembre pasado, cuando la empresa decidió la suspensión sin goce de sueldo y por 30 días de todo el personal.
Propósito
La idea del Gobierno es que este encuadre de negociación se repita hacia adelante en la mayoría de las empresas industriales que pueden tener conflictos similares, comenzando por la propia Siderar, que debe resolver en los próximos días la situación de unos 1.200 trabajadores. En este caso, además de la UOM, está involucrada la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), ya que muchos de los empleados en disponibilidad estaban concentrados en el levantamiento de un nuevo horno, pero ahora paralizado.
La intención de Tomada es que la siderúrgica acceda a mantener los puestos laborales, y negociar un esquema de suspensiones rotativas mensuales con una reducción salarial del 30% a revisar hacia junio o julio, dependiendo de la evolución de la crisis. La idea es que no haya despidos ni paros de actividades al menos hasta julio u agosto, y que recién para el último semestre del año se revise el acuerdo.
La situación podría repetirse en el caso de Renault, Volkswagen, Ford y otras automotrices, varias plantas de metalmecánicas del interior, grandes tiendas
de comercio y supermercados y, especialmente, los bancos.
La intención de Tomada es que las entidades financieras, especialmente las de capital privado (más proclives a despidos en el corto plazo) y el sindicato que dirige Juan José Zanola acepten el esquema de suspensiones a cambio de mantener los puestos de trabajo y congelar los aumentos salariales hasta junio. Esto, además, ayudaría indirectamente a las negociaciones de las paritarias con la banca pública.


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