La baja de Suárez Rojas se suma a otras clave sufridas por las FARC en los últimos años, como síntoma de la debilidad en que se encuentra. Además, junto con el jefe guerrillero, también murió Henry Castellanos Garzón, alias «Romaña», otro importante miembro de la cúpula de la organización, gestor de la estrategia de secuestros que aterrorizó a los colombianos. Según medios locales, la muerte de «Romaña» fue confirmada al ser interceptadas por militares las comunicaciones internas de la guerrilla.
Cientos de efectivos, apoyados por 25 helicópteros y 72 aviones, atacaron desde la madrugada del miércoles el campamento donde se refugiaba la célula de «Mono Jojoy», cerca del municipio de La Macarena, en el departamento del Meta, una zona selvática y montañosa donde aún dominan los narcomarxistas.
Dato clave
El cuerpo de Jojoy fue hallado en las primeras horas de ayer, al llegar las fuerzas militares a la base de las FARC. Se encontraron con una guarida de un despliegue inusitado, que fue considerado el mayor campamento de las FARC conocido hasta ahora, con 300 metros de largo, un búnker de concreto, zanjas de arrastre y túneles de escape. Se estima que la base era operativa para hasta 1.000 guerrilleros. «En esta operación, llegamos a lo que podríamos llamar la madre de todos los campamentos de las FARC», dijo el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera.
Entre 700 y 800 hombres de todos los componentes de las fuerzas militares, incluidos los de inteligencia, participaron en la operación, bautizada como «Sodoma». En los combates murieron unos 20 guerrilleros y fueron heridos cinco militares. También fueron utilizadas bombas denominadas inteligentes.
Fuentes del Gobierno colombiano indicaron que un dato clave para acorralar a Jojoy fue el bloqueo de la frontera de parte de Ecuador.
Jojoy, de 57 años, había ingresado al secretariado de las FARC en 1993, y estaba acusado de dirigir ataques a poblaciones civiles y cuarteles militares, de masacres y secuestros durante el largo conflicto interno. Era, además, quien ejercía el control de la operatividad de las FARC en las zonas este y sur del país. Sobre su cabeza pendía una recompensa del gobierno de u$s 2,7 millones, 62 órdenes de captura en Colombia, y a la vez era requerido por EE.UU.
«Ésta es la operación bienvenida a las FARC», celebró el presidente Santos, que obtuvo ayer su principal logro militar desde que asumió el cargo, en agosto pasado, de manos del duro Álvaro Uribe. «El símbolo de terror en Colombia ha caído; eso es una noticia histórica para nuestro país», sostuvo Santos desde Nueva York, donde participa en la asamblea anual de Naciones Unidas. Se trató de «una operación 100% colombiana», enfatizó Santos.
Pérdidas
El ex comisionado para la Paz Víctor G. Ricardo evaluó que «para esa organización, el Mono Jojoy era como el equivalente al comandante del Ejército». «Es un golpe a su estrategia militar, es un golpe a la moral de la organización», agregó.
Su muerte es la más reciente de una serie de pérdidas de comandantes que sufre las FARC desde 2002, cuando Uribe, apoyado por Estados Unidos, les declaró la guerra frontal a los rebeldes.
El 1 de marzo de 2006 murió «Raúl Reyes», número dos de las FARC, en un bombardeo a una base de las FARC ubicada en territorio ecuatoriano.
Medios colombianos evaluaban ayer que «Jojoy» había perdido últimamente a 40 de sus 50 militares de mayor confianza, por lo que estaba dedicado a reconstruir el entramado de poder. Las FARC están ahora al mando de «Alfonso Cano».
En este marco crítico, miles de combatientes han desertado desde entonces, lo que redujo las fuerzas rebeldes a 8.000 hombres desde los 17.000 que tenía, según cálculos de fuentes de seguridad.
En las últimas semanas, una ola de ataques de las FARC acabó con la vida de más de 30 policías y soldados, y contraataques de las fuerzas de seguridad produjeron más de 50 bajas a la guerrilla. Además de las FARC, que combaten hace 46 años, en Colombia opera el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que tendría unos 2.500 combatientes.
Agencias AFP, Reuters, EFE y DPA



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