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Golpeada, la oposición parte de un piso alto
En opinión de varios analistas, la consulta popular del domingo sobre la reelección ilimitada es una clara victoria del presidente a su propuesta de enmienda, con un 54,36% de votos, pero las urnas arrojaron también un incremento de quienes están en contra del proyecto que él impulsa, que se situó en un 45,63%.
Ese aumento de quienes le dijeron «no» a Chávez no coincide, sin embargo, con los niveles de aprobación de los partidos y líderes de la oposición venezolana, bastante inferior, por lo que, según el analista Carlos Romero, «no hay correlación» entre ambas situaciones. La oposición debe «buscar una bandera», declaró Romero.
El politólogo consideró que el triunfo de la opción del Sí, que Chávez celebró como una «gran victoria del pueblo y de la revolución», se benefició de un cuadro favorable al presidente, en el que se juntan el gran apoyo popular que posee, el leve impacto -hasta ahora- de la crisis en el país y su «ventajismo» en el proceso.
«A pesar de todo ello» y de la poca implicación, según dijo, de los dirigentes opositores en la movilización del electorado a favor del No, la oposición al proyecto logró superar la cifra de 5 millones de votantes, mientras el oficialismo no alcanzó los 7 millones que esperaba Chávez.
Romero comentó que los dirigentes detractores «dejaron el muerto» en manos de los estudiantes contrarios al «chavismo» en esta contienda y parte de esta oposición nacional «no se activó» en la campaña.
Según el analista, el bando opositor venezolano debe darse «una dirección política» para enfrentar a Chávez en futuras batallas electorales, como las elecciones de concejales municipales que deben celebrarse este año o las legislativas, previstas en 2010.
Actualmente, ninguno de los dirigentes «le llega a los tacones» a Chávez en popularidad, según Romero, quien también advirtió que el escenario del que se benefició el presidente puede no ser el mismo en unos meses, dependiendo de las consecuencias de la crisis y de cómo sepa administrar la oposición la situación.
Tanto Romero como el analista Luis Vicente León coincidieron en decir que «la mitad del país» rechaza la opción política de Chávez, aunque sea alto su nivel de popularidad personal, y que hubo un manifiesto exceso de «ventajismo» en el proceso electoral que le dio la victoria al presidente.
Críticas
Criticaron un sistema «sesgado» y el abuso, por parte del oficialismo, de recursos del Estado para su campaña electoral.
Sin embargo, ambos también insistieron en la necesidad de que la oposición ofrezca otra perspectiva al país para poder medirse con el mandatario venezolano, que ya cumplió una década en el poder.
«Deben tener una propuesta creativa para que puedan luchar» contra la opción del presidente, señaló León, director de la encuestadora Datanálisis, una de las que pronosticó la victoria del Sí en el referendo.
El analista subrayó el problema de «liderazgo» en el seno de la oposición nacional venezolana y destacó la importancia de las elecciones parlamentarias del próximo año, en las que tendrán su peso estados como el Zulia o Miranda, actualmente en manos de la oposición.
Para León, la victoria de Chávez en el referendo del domingo representa «un triunfo significativo a corto plazo» ya que «ha logrado lo que se estaba proponiendo», es decir, poder ser candidato a un tercer mandato cuando concluya su actual período para, según afirmó, afianzar la «revolución socialista». Advirtió, no obstante, que el resultado del domingo «no es una batalla final» y el presidente debe también tener en cuenta que «hoy la mitad del país le está mostrando» que no está de acuerdo.
Agencia EFE


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