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Golpistas le dieron un ultimátum a Lula
Recluido en la embajada brasileña, Manuel Zelaya mira televisión en una computadora el sábado. Lejos de mostrar signos de diálogo, los golpistas apretaron el pie en el acelerador y desafían las condenas internacionales.
Por otro lado, el régimen también estrechó anoche aún más el cerco dentro del país y emitió un decreto que le permite suspender la libertad de expresión, prohibir protestas y suspender a los medios de comunicación que «perturben la paz».
Acusación
Poco antes, la Cancillería del Gobierno de facto hondureño transmitió un comunicado en el que destaca que, desde el regreso clandestino de Zelaya el lunes pasado, se ha «usado a la sede diplomática para llamar a la insurrección».
En la nota leída en cadena de radio y televisión, se pide a Brasil que en un plazo de 10 días defina el estatus de Zelaya, oficialmente considerado como «huésped» por Brasilia; «de no ser así, nos veremos obligados a tomar medidas adicionales conforme al derecho internacional», según la nota. Al cierre de esta edición, Micheletti advirtió que retirará el estatus diplomático a la embajada si en 10 días no acata la orden emitida.
Pero Brasil respondió que sólo negociaría con el Gobierno de facto de Honduras si la ONU se lo pide, indicó el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, al rechazar cualquier «ultimátum de los golpistas».
«El Gobierno brasileño no acata ultimátum de golpistas ni reconoce como Gobierno interino a estos usurpadores del poder. Las que tienen que negociar son la OEA (Organización de Estados Americanos) y la ONU, que ya tomaron sus decisiones», dijo Lula en conferencia de prensa, tras participar en la II cumbre Sur-Sur en isla Margarita.
Sumado al cruce con Brasil, cinco miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) fueron «detenidos» seis horas a su llegada al aeropuerto de Tegucigalpa y cuatro de ellos fueron expulsados, afirmó el único miembro del equipo que permaneció en Honduras, el chileno John Biehl.
«Llegamos acá en una misión enviados por el secretario general de la OEA; en el aeropuerto fuimos detenidos», declaró Biehl, asesor del jefe del organismo, José Miguel Insulza. En el equipo «había dos estadounidenses, un canadiense, un colombiano y yo», explicó. «Uno fue deportado directamente a EE.UU. y tres irían camino a Costa Rica».
La OEA había anunciado el envío de una misión preparatoria para efectuar una mediación que buscaría poner fin a la crisis política. «Estuvimos seis horas encerrados. Como chileno, le debo decir que me trajo muy malos recuerdos», indicó Biehl.
Dos miembros de la Embajada de España que volvían de sus vacaciones tampoco pudieron ingresar. El régimen advirtió de que no recibirá a los embajadores de España, México, la Argentina y Venezuela, que rompieron sus relaciones con Honduras y son parte del grupo de países americanos y europeos que anunció el regreso de sus representantes, retirados ante el derrocamiento de Zelaya.
Rechazo
«En el caso de aquellos países que unilateralmente decidieron romper sus relaciones diplomáticas con Honduras, se hace saber que el Gobierno no recibirá a los agentes diplomáticos de tales países», rezó el comunicado de la Cancillería. «Salvo que sus respectivos gobiernos procedan a negociar con la Cancillería de la república el restablecimiento de las mismas», añadió.
Zelaya y unas 60 personas que lo acompañan en la Embajada de Brasil denunciaron el viernes que los militares habían difuminado un gas tóxico que les produjo severas afecciones en las vías respiratorias, dolores de cabeza y mareos. La Policía informó dos muertes en protestas la semana pasada, y grupos de Derechos Humanos denunciaron una dura represión, con apaleamientos y detenciones. Además, grupos de resistencia al golpe afirmaron que murió una estudiante universitaria producto de los gases disparados.
«Hago un llamado patriótico a movilizarse en todo Honduras y que todos los que puedan vengan a Tegucigalpa para que luchen en una ofensiva final», dijo Zelaya a través de un comunicado leído por la emisora local Radio Globo.
Zelaya fue sacado hace tres meses de la cama a punta de pistola y expulsado del país horas antes de un referéndum que abriría el paso a la reelección, algo que sus detractores veían como un intento de seguir los pasos de su aliado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


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