Grammy de luto y con más rating que el Oscar

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Los Angeles - La «princesa del soul» británica, Adele, reinó el domingo en los Grammy al llevarse los seis premios a los que estaba nominada, en una ceremonia atravesada por el luto y los homenajes a Whitney Houston.

La 54a edición de los premios Grammy, que se entregaron en el Staples Center de Los Ángeles, cuando todavía no se disipaba el estupor por la inesperada muerte de la «princesa negra del pop», se convirtió en la segunda más vista en la historia de la ceremonia, ya que congregó a más de 39 millones de espectadores frente al televisor en EE.UU., según datos publicados por Nielsen. Los resultados de audiencia fueron incluso superiores a los registrados por la última edición de los Oscar que fue vista por 37,6 millones de espectadores.

La ceremonia comenzó con una plegaria en memoria de Whitney, que incluyó un tributo a cargo de la cantante de rhythm and blues Jennifer Hudson, quien interpretó el hit más recordado de Houston, «Ill Always Love You», de la que cambió la última estrofa y cantó: «We will always love you» (Siempre te amaremos). Cuando finalizó, la platea aplaudió de pie.

«No hay forma de eludir esto. Ha ocurrido una muerte en la familia», dijo el anfitrión del espectáculo, el rapero LL Cool J, al abrir la ceremonia. «Lo único que siento como correcto es que comencemos con una plegaria por la mujer que amamos, por nuestra hermana caída, por Whitney Houston».

La audiencia, que incluía a muchos artistas vestidos de negro en señal de luto, se puso de pie para repetir junto al rapero: «Whitney, siempre te amaremos». También se recordó que, a lo largo de su carrera, Houston ganó seis Grammys, los dos últimos hace 13 años.

Adele, la gran premiada de la noche con tan sólo 23 años, se llevó los galardones por Álbum del año y Mejor álbum pop (por «21»), Grabación del año y Mejor canción del año (por «Rolling in The Deep»), Mejor actuación pop solo y Mejor video corto.

Al recibir su sexto premio de la noche, la artista agradeció en primer lugar a las radios por difundir su canción y aclaró que su disco, que lleva vendidas 12 millones de copias en el mundo, «no es pop», pese a haber sido catalogado y premiado como tal.

Además, la joven volvió a los escenarios el domingo al cantar «Rolling in The Deep» tras un silencio de más de cuatro meses, debido a una operación en las cuerdas vocales: totalmente recuperada, Adele comenzó la canción «a cappella». Al final de su actuación, la audiencia la ovacionó de pie: a Rihanna se la vio llorar en tanto el ex Beatle Paul McCartney la aplaudió enérgicamente.

Como es tradición, al avanzar la noche, se mostró un video en memoria de los músicos fallecidos en el último año que abrió con la imagen de la artista británica Amy Winehouse y cerró con la de Whitney Houston. También pasaron Facundo Cabral y el fundador de Apple, Steve Jobs, pionero de la música digital.

Además, se premió de manera póstuma a Amy Winehouse por su trabajo junto al estadounidense Tony Bennett en «Duets II». «Hay una hermosa banda de chicas allá en el cielo», dijo el padre de Winehouse, al recibir el premio en nombre de su hija, y recordando a Houston y a Etta James.

El show tuvo las actuaciones de Paul McCartney, Bruce Springsteen, Bruno Mars, Katy Perry y Foo Fighters, entre otros. Además, los miembros de los Beach Boys, banda californiana que vio su auge en los 60, se reunieron tras 20 años fuera de los escenarios y cantaron, llevando coloridas camisas floreadas, su éxito «Good Vibrations» en homenaje a los 50 años de la fundación de su grupo.

El índice de audiencia televisiva de los Grammy se incrementó un 41 por ciento frente a la edición de 2011, en la que el programa fue seguido por 26,7 millones de televidentes, y fue el segundo más alto desde 1984, año en el que Michael Jackson se coronó oficialmente como el «rey del pop» tras lograr 8 gramófonos dorados con «Thriller».

Agencias DPA y AFP

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