- ámbito
- Edición Impresa
Gran homenaje de Favero a la música de Duke Ellington
Acompañado por el contrabajista Jorge González y el baterista Oscar Giunta, Alberto Favero ofrece excelentes interpretaciones de quince clásicos de “El Duke”.
A Alberto Favero le sobran pergaminos y ya le ha tomado el gusto a eso de dedicar sus espectáculos a la integralidad de una determinada obra o un artista concreto. Primero fue "Porgy & Bess" de George Gershwin; luego, "West Side Story" de Leonard Bernstein. En ambos casos, obras de escena como son, le permitieron trabajar exclusivamente sobre lo musical, presentando las canciones a manera de suites, pero dándoles un marco dramático/argumental que servía como guía para la interpretación y, también, para la audición. Esta vez, el homenajeado es Edward Kennedy Ellington, el gran Duke, uno de los nombres más importantes de la historia del jazz y a quien el argentino reconoce como a uno de sus principales referentes.
Abordar la obra de este pianista y compositor que sentó las bases de un género naciendo a principios del siglo pasado, es a la vez una tarea fascinante y difícil. Porque es tanto lo que ha entregado, como creador y como intérprete que se necesitaría demasiado tiempo para recrear sólo una pequeña parte de las 5000 piezas que, se calcula, ha realizado a lo largo de su vida. Más modestamente, Favero seleccionó unas 15, entre las que hay algunas de las más conocidas: "Satin Doll", "Don't Get Around Anymore", "Lush Life", "Sophisticated Lady", "Perdido", "Things are not the Same as They use to be", "Take the 'A' Train" y, por supuesto, "Caravana". Hay composiciones del propio Duke y otras de autores que aquel prócer jazzístico tomó de colegas contemporáneos (algunos, miembros de sus grupos) como Billy Strayhorn, Juan Tizol, Johnny Hodges, Harry James, Irving Mills, etcétera.
El argentino tiene muchos años con el piano y con estas canciones, y se nota. Las recorre con comodidad. Brinda un pianismo potente, expresivo. Toma las obras en carácter de standards e improvisa sobre ellas, sin intentar jamás romper con el lenguaje en el que fueron concebidas. Favero es un clásico en su lectura de este jazz antiguo, pero resulta a la vez un músico de este tiempo.
Como otras veces, lo acompañan en el formato de trío, también clásico, que eligió para su show, dos músicos de generaciones distintas y diferentes en sus estilos a los que conoce muy bien. El "Negro" Jorge González, fundador hace más de cinco décadas de Swing Timers, es uno de los nombres principales de la historia del jazz en nuestro país. Su contrabajo, sencillo en el modo de interpretarlo, constituye una base sólida, apoyada en la tradición, con improvisaciones que son siempre austeras. Mucho más joven pero ya con un gran prestigio, Oscar Giunta es más extrovertido en su modo de tocar la batería, aunque se mantiene en general en un muy respetuoso segundo plano que sólo abandona en el momento de algún solo.
Muchas veces se dice que el jazz es música de intérpretes más que ninguna otra. Es que buena parte de lo que ocurre en un concierto, y aun en un disco, tiene que ver más con el momento y con la inspiración repentista que con los ensayos. Pero no podemos olvidarnos que aquí se conjugan una serie de composiciones fundamentales, la mayoría de las cuales están grabadas a fuego en nuestra memoria, con tres músicos, comandados por Favero, que conocen el lenguaje con el que juegan y dan muestras sobradas de ello.


Dejá tu comentario