El cura Julio César Grassi está acusado de 17 hechos de abuso sexual y corrupción de menores, y ayer aseguró en Tribunales que no tiene miedo de ir preso y que mantiene la esperanza de ser absuelto.
El cura Julio César Grassi, acusado de 17 hechos de abuso sexual y corrupción de menores, dijo ayer que no teme ir preso porque tiene la esperanza de ser absuelto, mientras la querella, que inició ayer su último alegato, lo acusa de haber manchado a la Iglesia Católica y de ampararse en las instituciones. «Que no se aferre a una institución a la que ha deshonrado», dijo el abogado querellante Juan Pablo Gallego y consideró que la Iglesia «no debe ser manchada en este juicio». «Sin duda alguna mi causa es un peso para la Iglesia, pero cuando se resuelva terminará siendo un motivo de resurrección», aseguró el sacerdote, en respuesta al planteo de Gallego. El religioso dijo sentirse «acompañado» por el anterior obispo de Morón, Justo Laguna, y el actual titular de esa diócesis del oeste del conurbano bonaerense, Luis Guillermo Eichhorn.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Grassi se presentó ayer como presidente de la fundación Felices los Niños, a la que «nunca abandonaría», explicando que «nunca les cerró (a los abogados) que alguien al que se le atribuyen tantos crímenes pueda hacer una obra tan grande», y aseguró que no teme ir a prisión porque confía en tener «un fallo objetivo».
El proceso comenzó en 2000 y ya transita por el período de alegatos, con solicitud de penas cercanas al máximo, como los 30 años pedidos por la Fiscalía y los 20 y 25 años reclamados por dos de las querellas.
Ayer fue el turno de Gallego, el último de los abogados de la acusación, que durante cinco horas expuso la primera parte del alegato. El abogado del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (Casacidn) aclaró que, «para decepción de quienes esperan confrontaciones», focalizaría su alegato «en la valoración técnica y científica de la prueba producida». Y añadió que no respondería a las «intimidaciones directas y ataques mediáticos sufridos, según el caso, por Estela Carlotto, Nora Schulman» y por él mismo «a lo largo de este proceso».
La causa, que sustancia el Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Morón, parte de las denuncias de tres jóvenes -conocidos con los nombres de «Ezequiel», «Gabriel» y «Luis»- que señalaron a Grassi como la persona que, en vez de cuidarlos, abusó sexualmente de ellos cuando tenían 9, 13 y 17 años.
Dejá tu comentario