El brasileño David Miranda, pareja del periodista del diario británico The Guardian Glenn Greenwald, fue detenido el domingo en el aeropuerto internacional de Heathrow en aplicación de la ley antiterrorista de 2000.
"Había seis agentes que iban y venían. Me hicieron preguntas sobre toda mi vida, sobre todo. Tomaron mi computadora, mis videojuegos, mis tarjetas USB, todo", contó el brasileño a periodistas a su llegada al aeropuerto de Río de Janeiro, en donde vive junto a su pareja.
Las autoridades británicas tenían "cero sospechas" de la eventual implicación de Miranda en actividades terroristas, insistió Greenwald, furioso, en un artículo en The Guardian.
Miranda fue interrogado únicamente sobre las actividades de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA), para la que trabajaba Snowden, apuntó el periodista, para quien los británicos "abusaron totalmente de su ley antiterrorista por razones que nada tienen que ver con el terrorismo".
"Si los gobiernos estadounidense y británico piensan que esta estrategia nos disuadirá de continuar cubriendo de manera agresiva lo que los documentos revelan, se equivocan. Esto tendrá el efecto contrario: nos anima a ir más lejos", advirtió el periodista. Y añadió: "Voy a publicar muchas cosas de Inglaterra también. Tengo muchos documentos sobre el sistema de espionaje de Inglaterra. Ahora mi foco va a estar allí también. Creo que se van a arrepentir de lo que hicieron".
Greenwald fue el primero en entrevistar a Snowden, quien le reveló los programas de vigilancia de las comunicaciones del Gobierno estadounidense.
El Gobierno brasileño manifestó su "grave preocupación" por la retención de Miranda y el canciller Antonio Patriota convocó al embajador británico, Alexandre Ellis, para expresarle la "insatisfacción" de su Gobierno.
Entretanto, el Gobierno de Barack Obama negó cualquier implicación en el hecho. "Estados Unidos no estuvo involucrado en esa decisión o en esa acción", dijo el portavoz alterno de la Casa Blanca, Josh Earnest.
Esta detención es "extraordinaria", se indignó, por su parte, el presidente de la comisión parlamentaria británica de Interior, el laborista, Keith Vaz, quien exigirá explicaciones a la Policía.
| Agencias AFP, ANSA y DPA |


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