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Grave: se expanden tomas de terrenos en más provincias
Decenas de grupos familiares avanzan sobre terrenos loteados. Vecinos tambien denuncian inacción del Estado.
A los casos que se conocieron públicamente y que este diario reflejó días atrás, se sumó este fin de semana la permanencia de asentamientos ilegales en tierras privadas de la zona sur de Resistencia, Chaco; toma de terrenos del Ferrocarril Belgrano en la localidad de Chumbicha, Catamarca; cinco asentamientos en Córdoba; y múltiples usurpaciones en la turística Villa La Angostura, Neuquén.
Este escenario se completa con el contagio que se vivió la semana pasada en San Juan, Santa Fe, Jujuy, Tucumán y La Rioja; réplica que encendió la alerta entre los gobernadores ante una riesgosa escalada en las puertas del electoral 2011. En todos los casos -a excepción de Santa Fe- los mandatarios dispusieron el desalojo inmediato de los predios.
Asistencia
Sin embargo, las concesiones otorgadas a los ocupas de Villa Soldati desarmó en gran medida el plan de los gobernadores, que se vieron forzados a comenzar a negociar también la entrega de planes de vivienda para evitar la profundización del conflicto. Muchas de esas negociaciones continuaron todo el fin de semana sin éxito, pese a las múltiples órdenes judiciales de desalojo.
Y si bien no se trata estrictamente del mismo caso, el antecedente más reciente de disputa violenta de tierras se dio en Formosa, donde la puja derivó en un violento desalojo de miembros de la comunidad toba, con un aborigen y un policía muertos.
Así las cosas, la persistencia de tomas en algunos distritos mantiene los niveles de alta tensión entre los vecinos y los propios ocupas. Los primeros, como en Soldati y Lugano, quieren que los gobiernos desactiven de inmediato las usurpaciones; los segundos reclaman que las autoridades los escuchen, piden lotes sociales para construir una casilla o algún tipo de subsidio que los saque de esa situación.
Todo es el resultado de una compleja trama social, que tiene como emergente la radicación de nuevas villas y barrios, pero que no constituye una situación excepcional en las provincias. En rigor, las tomas de terrenos no son novedad y se multiplican desde hace varios años, incentivadas en muchos casos por punteros políticos.
También en el interior la multiplicación de los asentamientos generó un fuerte rechazo de parte de los habitantes de los barrios cercanos, reacciones que no han incluido (salvo en Rosario) la violencia explícita como sí ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires.
Temor a escalada
Por ahora, el temor de los gobernadores está centrado en evitar que una chispa desencadene un incendio de extensión imprevisible. Para ello muchos ordenaron el refuerzo de la vigilancia en determinados predios.
Otros, en cambio, parecen haber elegido la pasividad a la espera de que el Gobierno nacional refuerce las partidas sociales para aumentar el goteo a los intendentes, principales nexos entre la provincia y los movimientos sociales.


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