Grecia: emprender para superar la crisis

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Grecia es hoy el ejemplo más emblemático de un país que intenta salir de una de las peores crisis económicas de su historia y que está afectando directamente a un ecosistema de emprendimientos y startups sobresalientes en el Viejo Continente. Corralito, crisis y oportunidades. De la Argentina a Grecia, lecciones para sobrevivir.

Superar la crisis, renacer de las tormentas, aprender de los errores. Son conceptos recurrentes en el universo emprendedor. Detectar las oportunidades en momentos difíciles es hasta una condición que define al Ser emprendedor, ya que los obstáculos y los posibles errores son inexorables aún con planificación y planes de negocios perfectos. Y si al camino pedregoso se le suman las realidades coyunturales económicas y políticas de un país, el desafío es aún mayor.

Grecia es hoy el ejemplo más emblemático de un país que intenta salir de una de las peores crisis económicas de su historia y que está afectando directamente a un ecosistema de emprendimientos y startups sobresalientes en el Viejo Continente. Como sucedió en la Argentina a partir de la crisis de 2001, muchos detectaron nuevos nichos de negocios, y otros buscan las formas para salir a flote. Ese es el objetivo de las startups y de los emprendimientos en el país helénico. Intentan sobrevivir.

Según comentó a AmbitoBiz Anna Zilakou, gerenta de Comunicaciones y Sociedades de Endeavor Grecia, "la sociedad griega se ha inclinado tradicionalmente al entrepreneurship. En la actualidad, la ausencia de alternativas serias y la desmitificación del empleo público como una opción viable, además de la globalización de la nueva generación y el lanzamiento de numerosas instituciones que apoyan a los emprendedores, crearon una nueva ola de potenciales entrepreneurs".

El período de recesión y crisis, cuyo comienzo puede situarse en 2010, vio en Grecia un verdadero boom en la comunidad startup. Según un informe de Endeavor, Grecia de 16 startups creadas en 2010, ese número alcanzó 144 en 2013 y las inversiones aumentaron de 500 mil euros en 2010 a 42 millones de euros en 2013.

Mientras el entrepreneurship en Grecia vive una luna de miel, en la vereda de enfrente se ubican las demás empresas. Según cálculos de la Confederación Griega de Cámaras de Industria y Comercio (ESEE), cada día cierran unas 59 empresas y se eliminan 613 puestos de trabajo con los consecuentes efectos en la economía. La tasa de desempleo, que alcanzó un 24.9% en mayo, es uno de los serios problemas que atraviesa ese país, y el desempleo joven, en particular, roza el 53%. La pregunta que se hacen muchos jóvenes que terminan la universidad es si optar por el éxodo a otros países de Europa o quedarse para apostar en su país. Allí es donde empieza a jugar un importante rol el universo de los emprendedores y las startups.

Desde la Asociación Helénica de Startups, su miembro fundador y vicepresidente, Panos Zamanis, destaca que la recesión tuvo el esperado efecto negativo en las empresas pero "fue una enorme oportunidad para las startups". "Existen nuevos emprendedores griegos enfocados en crear productos y servicios competitivos que pueden venderse en el mundo", añade en una conversación con este diario.

A pesar de que la crisis en Grecia no es nueva, este año el malestar se acentuó en todos los sectores con medidas antipáticas por parte del ahora ex primer ministro griego, Alexis Tsipras, como las restricciones al retiro de dinero de los bancos y los pagos al exterior, que hicieron a muchos recordar el corralito argentino de 2001.

La semana pasada, el Gobierno del país helénico levantó algunas de estas restricciones. Por primera vez en dos meses, los ciudadanos griegos pueden enviar 500 euros al exterior por persona por mes, y hasta 8.000 euros por semestre se pueden girar para los estudiantes que estén fuera del país. Una resolución publicada en el Boletín Oficial, los autoriza además a abrir nuevas cuentas bancarias para cubrir algunos gastos, pero las restricciones para el retiro de dinero de esas cuentas siguen vigentes.

"Las autoridades están discutiendo la apertura de las restricciones al comercio internacional, pero hasta ahora no hubo cambios mayores", cuenta Anna Zilakou. "Después de meses de incertidumbre, la mayoría de las compañías congeló pagos a proveedores, cortaron salarios o forzaron a sus empleados al retiro, e intentan buscar formas creativas para superar los controles de capital y acceder a las materias primas locales, o abren cuentas bancarias en el exterior", explica, y todo esto sumado a la creciente desconfianza de los inversores extranjeros.

John Nousis es cofundador de Travelmyth, un buscador de hoteles on line. Como emprendedor advierte a AmbitoBiz que "hay muchas cosas con la que tenemos que lidiar, como las autoridades griegas, que son una pesadilla. Muchos emprendedores perdieron la confianza en el Gobierno. El ámbito de los negocios es inestable, y con los controles de capital, las cosas empeoraron, porque además de no confiar en el Gobierno, la gente tampoco confía en los bancos".

"Cuando manejás un negocio en un ambiente de bancos cerrados y controles de capital, te afecta diariamente las operaciones de tu compañía", advierte a este diario Panos Paleologos, presidente y fundador de Hotel Brain, una empresa griega que se especializa en management, desarrollo y consultoría en el segmento de hotelería.

"Desafortunadamente, el último coletazo de la crisis generó inseguridad y puso a la economía en un parate, que resultó en pérdidas para muchas startups", comenta Panos Zamanis. "Al mismo tiempo numerosos contratos para la financiación y la expansion de las startups fueron interrumpidos", añade, y advierte que "la medida extrema de los controles de capital creó serios problemas dada la dependencia que tienen las startups en sus proveedores internacionales". "El aumento del IVA en el turismo y los restoranes y el aumento excesivo de los impuestos afectarán a las compañías y dañarán el clima de negocios. El mayor problema que estamos enfrentando en los últimos meses es que los bancos no pueden ejercer su rol de dar créditos y casi todas las compañías se están sofocando", agrega.

Del otro lado del globo y 14 años atrás, la Argentina atravesaba una crisis con algunas analogías. Salvando diferencias, latitudes e idiosincrasias, la economía afectó en forma directa a muchos de los emprendimientos que habían nacido poco tiempo antes, y en otros casos sirvió de disparador para crear nuevos.

"Con la crisis en nuestro país se incrementó notablemente la cantidad de emprendedores que comenzaron por necesidad y no por oportunidad", señala Silvia Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School. "En muchos casos, estos emprendimientos pro necesidad no pudieron sobrevivir porque no estaban capturando una real oportunidad de mercado. Además es real que en una crisis los que primero sufren son los que tienen menos resto y en ese sentido las pymes y nuevos emprendedores fueron muy afectados", agrega. Y señala que las crisis económicas ayudan a generar un ecosistema emprendedor, como sucedió en la Argentina. "Aparecen nuevos escenarios, nuevas necesidades, nuevas tendencias, brechas de mercado. Las empresas grandes establecidas a veces no pueden reaccionar a tiempo y tienen un lastre muy grande y una burocracia que no les permite tomar decisiones inmediatas y es ahí donde los nuevos emprendedores pueden entrar", explica.

Golpeados por la crisis argentina

"La crisis fue cruel, uno piensa que ha construido algo medianamente sólido y de pronto la fuerza de la crisis destruye en meses lo que llevo años construir", cuenta Luis Robbio, presidente y fundador de Belatrix Software, una empresa proveedora de servicios de tecnología. "En 2001 éramos una pyme chica pero con un nivel interesante de proyectos, de clientes y de ambiciones", recuerda Luis. "Tuvimos que achicarnos hasta quedar los dos socios y la secretaria. La empresa tuvo prácticamente que ser refundada", continúa. Y ensaya una autocrítica: "Todavía no habíamos sido capaces de incursionar en los mercados internacionales y pagamos muy duro el estar expuestos al mercado local exclusivamente, que dejó de invertir e incluso de pagar". ¿Qué los afectó? La respuesta es inmediata: la pesificación de los contratos. "Durante la crisis aparecieron desafíos como que teníamos que entregar una obra cuyo precio se había pesificado uno a uno, nuestros costos estaban vinculados a proveedores del exterior que debían ser pagados en dólares, con un tipo de cambio que llegó a estar a 7 pesos por dólar y finalmente se estabilizó en 3 pesos por dólar".

Fabio Carabajal trabajó como técnico aeronáutico en Aerolíneas Argentinas y luego en LAPA. Después de la crisis de 2001, y del terrible accidente que costó la vida a más de 60 personas, sintió la necesidad de emprender. Junto con su mujer comenzaron a darle forma a Maridos a Domicilio, una empresa que brinda servicios integrales de construcción, electricidad, plomería, gas y pintura, entre otros. Después de que la aerolínea quebró, su pequeña empresa se consolidó. "Sufrimos los coletazos de la crisis. En mi caso la herramienta principal de trabajo es el vehículo junto con las herramientas eléctricas y manuales. En un momento de la crisis la compra o renovación de esas herramientas se hizo muy difícil", cuenta Fabio.

Conexia es una firma que provee un servicio a aseguradoras de salud, montado sobre una plataforma electrónica. "En el año 2001 nuestra empresa estaba separándose de IMPSAT, con 20 personas y cuatro clientes", cuenta Luis Navas, su CEO. "Cuando vino la devaluación tuvimos que renegociar lo que pudimos con estos clientes, y perdimos a uno de ellos en el proceso. Los números eran muy justos. Hicimos un acuerdo con el personal de que no despediríamos a nadie a cambio de que todos tomáramos una disminución de salario del 10%", agrega. Para Luis, "la crisis fue algo muy duro y desmoralizador. De todas maneras, nos dimos cuenta de que la vida continuaba y que seguía habiendo oportunidades. "En 2004 la crisis estaba siendo superada y nuestro accionista no tenía vocación de continuar con el proyecto. Así fue como los gerentes hicimos una propuesta para comprar la empresa y continuar el emprendimiento".

"Nosotros comenzamos en plena crisis", cuenta por su parte Verónica Reguera, fundadora de Ainé Juguetes, una empresa que ofrece juguetes con diseño. "Mi marido y yo nos quedamos sin trabajo y empecé a hacer pelotas de distintos tamaños. Salimos a ofrecerlas a las jugueterías, que estaban teniendo problemas porque entraban pocos juguetes importados. Al principio las dejábamos en consignación, y en julio de 2002 hicimos nuestra primera venta oficial de 200 pelotas".

Sobrevivir, el desafío

¿Hay alguna fórmula para sobrevivir a una crisis económica? ¿Podemos enseñarle algo a Grecia y a su ecosistema emprendedor? Muchos argentinos que se lanzaron a emprender con la crisis coinciden en que una de las claves es no conformarse con el mercado local.

"La fuerte devaluación y la carencia de un mercado local estable nos lanzaron a incursionar en EE.UU., aprovechando también que uno de mis hijos se mudó a ese país. Fueron muy difíciles los comienzos pero cambiamos el foco de una manera muy intensa, y con el aporte de mis hijos fuimos capaces de construir una empresa que hoy tiene casi 350 personas, oficinas en Buenos Aires, Mendoza, Lima en Perú y en EE.UU. oficinas comerciales", asegura Luis Robbio.

Luis Navas, de Conexia, coincide en que "un aspecto importante es la expansión internacional; siempre tuvimos vocación de trabajar en el mundo. Además de la Argentina, hoy tenemos una presencia importante en Colombia y acabamos de concretar nuestro primer negocio en Estados Unidos".

"Nosotros pudimos renovar parte de la flota de vehículos entre otras herramientas", cuenta Carabajal en referencia al período post-crisis. La fórmula para salir de una crisis para Reguera es "trabajar, trabajar y trabajar". "Estuvimos años buscando ayuda, conocimientos, probando cosas hasta encontrar nuestra identidad y nuestra forma, con años muy buenos, otros muy malos, siempre para adelante", afirma.

En Grecia, la receta se repite. "Nosotros nos preparamos y tomamos algunas decisiones para asegurarnos la continuidad", comenta. "Casi todos nuestros clientes y nuestra estructura técnica están fuera de Grecia. Además, una de las decisiones más importantes que tomamos fue abrir una cuenta en el exterior y pedirles a nuestros clientes que nos paguen a través de ella", cuenta John Nousis.

Panos Paleologos de Hotel Brain cuenta que desde el primer momento, la consigna fue seguir "haciendo negocios como siempre. No hubo ninguna interrupción en las operaciones o en la calidad de los servicios". Y remata: "Hay que ser creativos y seguir mejorando la calidad de los productos o servicios".

"Hellenic Start Up Association en colaboración con el resto de las asociaciones tecnológicas crearon un sistema de asistencia online y telefónica para registrar y en lo posible resolver los problemas. Sin embargo, las mejores soluciones vinieron sorpresivamente de emprendedores griegos exitosos, que tenían cuentas en el exterior y que voluntariamente ofrecieron su ayuda a quienes necesitaban realizar pagos directos fuera del país", cuenta Panos Zamanis. "Incluso emprendedores famosos que no son griegos como el inversor de Sillicon Valley Marc Andreessen tuiteó su apoyo y prometió contribuir".

Según señala el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) en su último perfil sobre Grecia, "la crisis generó oportunidades de emprendimientos, y la sobrevivencia y sostenibilidad de startups en tiempos adversos depende principalmente de su habilidad para exportar, innovar y crecer."

Para Torres Carbonell, las crisis se sobreviven sin inmovilizarse y advierte: "Hay que ser muy flexible, muy 'lean' que es un término que hoy se usa para identificar el proceso de emprender en forma ágil, con actitud de cambio permanente, con la mentalidad de modificar las acciones y las estrategias con rapidez, adaptándose a las nuevas realidades".

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