28 de noviembre 2011 - 00:00

Gremios energéticos, clave para tarifas

Mañana verá la luz una nueva agrupación sindical que determinará las futuras tarifas de los servicios públicos. Se trata de un nucleamiento de gremios petroleros, de energía eléctrica y del gas, y que en el mediano plazo incorporará a los trabajadores del servicio de aguas. Las negociaciones salariales que arrancarán el año próximo, y que tendrán a estos sindicatos como protagonistas, marcarán los futuros aumentos en las boletas domiciliarias y de las empresas.

La Confederación Argentina de Trabajadores y Empleados de los Hidrocarburos, Energía, Combustibles, Derivados y Afines (Catheda) obtendrá mañana su personería gremial en un acto que se desarrollará a las 11 en el Ministerio de Trabajo. Participarán el dueño de casa, Carlos Tomada, y su par de Planificación Federal, Julio De Vido.

La agrupación tendrá como presidente a Antonio «Coco» Cassia, jefe del Sindicato Unico de Petroleros del Estado (SUPE); como vice primero a Guillermo Pereyra, líder del gremio de petroleros de Neuquén, Río Negro y La Pampa; como vice segundo, a Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y como secretario general a Oscar Mangone, de los trabajadores de las empresas de gas.

La Catheda comenzó a organizarse hace un año y medio, cuando los subsidios a las tarifas de servicios públicos parecían un dogma inamovible del Gobierno. Y surgirá una semana después de la creación de la Cámara de Energía de la República Argentina (CEDERA), su contrapartida empresarial, con participación de firmas generadoras y distribuidoras de electricidad, así como de los eslabones de la cadena petrolera.

El proceso registrado en el área energética parece un espejo del proceso del transporte: los sindicatos del sector están reunidos en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), un sello resucitado pocos años atrás y que tiene como capitanes a Omar Viviani (taxistas) y Hugo Moyano (camioneros), y en las últimas semanas dieron pasos en ese mismo sentido los ejecutivos del sector, con la futura creación de la Confederación de Empresas del Transporte.

En el caso de los gremios energéticos, su integración resultará heterogénea para el mundo sindical. Cassia, su presidente, es un exmenemista que acompañó el proceso privatizador de la entonces Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Pe- reyra, en cambio, exministro de Trabajo de la provincia de Neuquén durante la gestión de Jorge Sobisch, se ubicó en los últimos dos años como un aliado estratégico de Moyano en sus iniciativas políticas, en particular la fundación de la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista (CNSP).

Lescano, por su parte, es el más reconocible de los «gordos» de la CGT, sector que agrupa a grandes sindicatos de servicios (Comercio, Sanidad, Unión Ferroviaria) que, en líneas generales, se oponen a la continuidad de Moyano al frente de la central obrera. Mangone, en cambio, es uno de los sostenes del camionero en su intento por permanecer como secretario general de la CGT a partir de julio del año próximo.

Entre los protagonistas de Catheda aclaran que un eje primordial de la confederación será la discusión consensuada de los salarios del sector. Con la quita progresiva de los subsidios a partir de 2012, los sueldos de los trabajadores de las empresas de servicios públicos pasarán a ser la principal variable de ajuste de las tarifas. Hasta ahora, los gremios negociaban de manera directa con De Vido, que respondía a los planteos salariales con subas equivalentes de los subsidios de cada servicio.

Pero en la confederación no descartan protagonismo en el accionar político, al menos en el tironeo interno de la CGT. Como informó este diario la semana pasada, Moyano comenzó a tender puentes hacia sectores que hasta ahora eran críticos de su liderazgo. Esos opositores, además, leyeron en las continuas recriminaciones de Cristina de Kirchner a la actuación sindical una advertencia a todos los gremios. A partir de ese giro discursivo del Ejecutivo, los sindicatos comenzaron a repetir una palabra que siempre los identificó, pero que nunca utilizaron en público por su connotación negativa: «Somos una corporación y debemos actuar como tal», repiten los dirigentes desde hace semanas.

En esa línea debe inscribirse el acercamiento del jefe de los peones rurales, Gerónimo Venegas, a Moyano, de quien se mantenía distanciado por su alineamiento político con Eduardo Duhalde. Pero también hubo contactos con Lescano, que la creación de Catheda permitirá profundizar.

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