25 de junio 2012 - 00:26

Gremios que apoyan a Moyano no harán paro

Aportarán gente sólo para la marcha. Habrá bancos y colectivos

Carlos Tomada, Cecilia Pando, Hugo Moyano
Carlos Tomada, Cecilia Pando, Hugo Moyano
La decisión de Hugo Moyano de no dar marcha atrás con la movilización a la Plaza de Mayo y el paro de camioneros de este miércoles dañó la frágil estructura que se le opone en la CGT, pero también afectó su frente interno. Los rivales de Moyano admitieron que en el actual escenario dependerán de dos decisiones del Gobierno: la primera, sobre la cual dijeron tener garantías, será la posible suspensión del Congreso de renovación de autoridades de la central obrera, del 12 de julio. La otra, más difícil, es una eventual señal orientada a próximos cambios en el Impuesto a las Ganancias.

Moyano fue anoticiado de ambas chances. Sin embargo, confirmó a sus colaboradores que no levantará la manifestación callejera del miércoles. Esa postura provocó enojo entre los aliados del camionero que todavía creen posible una conciliación con el Ejecutivo. Varios dirigentes le hicieron saber al camionero que con la protesta de esta semana la ruptura con Cristina de Kirchner será definitiva. En paralelo, ya se descuenta que el miércoles el servicio de transporte de pasajeros y el funcionamiento de los bancos serán normales. Los gremios de UTA y bancarios no se plegarán al paro.

Para cubrirse de cuestionamientos previsibles, Facundo Moyano, hijo del camionero y líder del sindicato de peajistas (Sutpa) adelantó vía Twitter que no convalidarán eventuales adhesiones de opositores históricos del Gobierno. Y nombró al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y a Cecilia Pando, portavoz de un sector de las Fuerzas Armadas que objeta la política de derechos humanos del Gobierno, a quienes tildó de «oportunistas».

A pesar de esas fricciones, el jefe de la CGT ya comenzó a capitalizar en la interna de la central sindical su intransigencia. Sus rivales de varios sectores dieron a conocer su malestar con el principal candidato a suceder a Moyano, el metalúrgico Antonio Caló, que en los últimos días mantuvo silencio respecto de la marcha del miércoles. Esos dirigentes recordaron que días atrás Caló se declaró defensor «a muerte» del modelo económico, y que luego de la convocatoria de Moyano se llamó a un sugestivo silencio.

Esa actitud, extendida a toda la cúpula de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), tiene dos explicaciones: por un lado, Caló y el resto de los dirigentes le facturaron a Cristina de Kirchner las duras críticas que les dedicó en la Casa Rosada durante un paro del gremio, previo al cierre de la paritaria sectorial. Y también el pase de facturas se aplicó a los principales responsables de la movida opositora a Moyano, que hasta ahora no salieron a respaldar explícitamente la postulación de Caló.

Entre los metalúrgicos, así como los «gordos» de los grandes gremios de servicios y los «independientes», la expectativa está puesta en los movimientos de esta semana de la jefa de Estado. Cruzan los dedos por un poco probable anuncio ligado a Ganancias mañana mismo, el día anterior de la marcha a la Plaza de Mayo. Pero, sobre todo, dijeron que del encuentro que varios dirigentes mantuvieron en la quinta de Olivos con Cristina de Kirchner surgió el compromiso de que el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, bloqueará el Congreso del 12 de julio. En esa reunión estuvieron los «independientes» Andrés Rodríguez (estatales de UPCN), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) y el taxista Omar Viviani.

La posible suspensión será la respuesta oficial a la impugnación presentada por los «gordos» Armando Cavalieri (Comercio), Carlos West Ocampo (Sanidad) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza), y que luego recibió la adhesión de otros sindicalistas.

Equidistante de los dos sectores en pugna, el gastronómico Luis Barrionuevo sumó su adhesión a la marcha a la Plaza de Mayo. La participación del dirigente dividió más a los opositores a Moyano, pero del lado del camionero descartaron que pudiese implicar un respaldo al jefe de la CGT en su pelea por la reelección. Como el propio Barrionuevo se encargó de aclarar en una solicitada, se trata de la denominada «unidad en acción».

Moyano reunirá hoy a las 11 a sus leales para avanzar en el armado de la movilización. La previsión más cauta calcula una asistencia de entre 100 y 150 mil personas. Pero algunos entusiastas estimaron que la presencia podría hasta triplicarse con la participación de sectores medios que, sin comulgar con los postulados del camionero, adherirán para manifestar su malestar con el Gobierno.

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