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Guantánamo: revelan que retuvieron a dementes y a menores inocentes
Barack Obama recibió ayer en Washington al príncipe de los Emiratos Árabes, Mohamed bin Zayed al Nahyan. Las nuevas y escandalosas revelaciones sobre Guantánamo complican la relación del presidente de EE.UU. con el mundo musulmán.
Al referirse a 14 menores de 18 años (en el momento de ingresar al penal) y a los mayores de 65, la comandancia militar del penal expresó, de acuerdo con la cita de anoche del sitio web del diario español El País, frases como las siguientes: «Lo hemos evaluado como un niño soldado al que los talibanes obligaron a alistarse en sus tropas». «No es miembro de Al Qaeda ni un líder talibán. No supone una amenaza para los intereses de EE.UU. y de sus aliados».
Las nuevas revelaciones sobre más de 5.000 documentos, que involucran el período 2002-2009 y comenzaron a surgir el fin de semana, incrementan los reclamos de organizaciones humanitarias y de penalistas, al tiempo que interrogan lo actuado por Obama, dado que el demócrata asumió hace 27 meses y no pudo desarticular la ilegalidad que representa Guantánamo, donde aún quedan 172 reclusos sobre 779 que llegaron a partir de la invasión estadounidense a Irak. Incluso, Obama decidió no impulsar procesos sobre las torturas a los acusados de terrorismo, que podrían haber significado cargos penales contra funcionarios del ciclo Bush.
Otro párrafo del diario El País, uno de los que sellaron convenios con WikiLeaks, indica: «Entre los menores de 18 años (cuatro de ellos, menores de 15), sólo hay uno al que las propias autoridades de la base atribuyen un alto valor para sus servicios de inteligencia. Se trata del canadiense Omar Ahmed Jader, hijo de un lugarteniente de Osama bin Laden, quien hoy sigue en prisión.
Los niños y adolescentes ingresaron a la prisión entre 2002 y 2003, casi todos por estar ocasionalmente cerca de talibanes o sospechosos de terrorismo (albañiles, pastores, vendedores de fruta), y la mayoría salió en 2006, aunque algunos traslados se retrasaron hasta 2009. En promedio, permanecieron tres años y medio en el penal.
Entre los casi 800 detenidos que llegó a albergar el penal estadounidense en Cuba, hubo una treintena de enfermos mentales. Algunos intentaron suicidarse y al menos tres lo lograron.
Allí había enfermos de esquizofrenia, paranoia y adicción a las drogas. Uno de ellos era Modulá Abdul Raziq, de 40 años. Se comía sus heces, bebía champú y llenaba su cuerpo desnudo con excrementos. En 2002 fue transferido a Afganistán. Su estado «dificulta o imposibilita obtener información durante los interrogatorios», cita el diario El País.
Entre los que intentaron suicidarse varias veces está Juma Muhamed Abd al Latif al Dosari, de 38 años, nacido en Bahréin y del que su ficha constata «un importante desorden depresivo» y «personalidad limitada con trato pasivo y agresivo». Hasta 12 veces trató de quitarse la vida. Pasó cinco años en Guantánamo como preso de alto riesgo y fue transferido a Arabia Saudita.
En junio de 2006 se suicidaron tres presos. Uno de ellos fue Yaser al Zahrani, de 21 años. Había llegado a Guantánamo con 17 años. «Este detenido participa activamente en las huelgas de hambre en 2005 y 2006», afirmó en marzo de 2006 el Pentágono en referencia a este saudita de 22 años que murió dos meses después en circunstancias aún no aclaradas.
Su expediente permite enterarse de que en julio de 2005 «le había dicho a un guardia, entre risas, que le iba a abrir el estómago con un cuchillo, cortarle la cara y beber su sangre».
Este «combatiente enemigo» es considerado «un probable muyahidín» de «poco interés» para las investigaciones, pero de todos modos se recomendó que siguiera en detención.
Otro detenido, el yemení Mohamed Abdulá Saleh, que se suicidó en junio de 2009, era visto como de «alto riesgo». «Expone sus órganos sexuales al guardia y usa líquidos corporales (orina) de manera impropia», detalla su carpeta.
La mala conducta de Abd Al Nasir, perteneciente a una minoría musulmana y de habla turca en China, la etnia uigur, es asimismo objeto de una nota de 2005: «Este detenido practica sistemáticamente las artes marciales y la lucha a mano limpia a pesar de las órdenes de los guardias de parar».
Sobre este detenido se afirma que «confeccionó un avión y dos torres de papel simulando las Torres Gemelas de Nueva York. Hizo volar el avión entre las dos torres y se rió cuando tiró el papel en el inodoro», dice el Ejército en su documento.
Las decenas de documentos casi no mencionan las torturas -probadas por la Justicia- que padecieron los detenidos en la base naval o en las prisiones secretas de la CIA.
Agencias AFP, EFE, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero

