16 de junio 2009 - 00:00

Guerra de boletas asfixia fin de campaña bonaerense

Néstor Kirchner, Francisco de Narváez
Néstor Kirchner, Francisco de Narváez
En el ranking bonaerense de las boletas, Unión-PRO de Francisco de Narváez se aseguró el primer lugar con 100 millones de papeletas impresas. Segundo, el Frente para la Victoria-PJ de Néstor Kirchner imprimió 60 millones; y el Acuerdo Cívico y Social de Margarita Stolbizer, 54 millones.

El costo de impresión de las boletas en la provincia de Buenos Aires no es un dato menor. En relación con 2007, se incrementó un 30 por ciento y la mayoría de las imprentas presupuestaron en 45 mil pesos el millón de boletas. Por eso, la carrera proselitista de cara a las elecciones legislativas del 28 se juega en gran parte en las imprentas bonaerenses. La dupla oficialista Kirchner-Daniel Scioli mantuvo una tradición electoral que le dio buenos resultados en las elecciones de 2007 y 2005: imprimir un promedio de cinco boletas por elector bonaerense. Con un padrón real estimado en 12 millones de electores, el kirchnerismo ya tiene apilados 60 millones de papeletas, según la jefatura de campaña del PJ bonaerense.

De Narváez, en cambio, buscó asegurar la presencia de su boleta en todas las mesas electorales e imprimió un total de cien millones de papeletas. Muchas ya están siendo enviadas por correo a los domicilios de los votantes bonaerenses y otras se entregan en mano durante caminatas de campaña. «Nosotros tenemos militancia y repartimos las boletas cara a cara. De Narváez apela a su fortuna, y el que tiene plata hace lo que quiere, por eso imprime tantas», se quejaron cerca de los apoderados del Frente para la Victoria-PJ.

En el Acuerdo Cívico y Social, que nuclea a la UCR, la Coalición Cívica y el GEN de Stolbizer, se descentralizó la impresión de boletas. Entre radicales, cívicos y margaritos imprimieron 54 millones de boletas, a un promedio de 18 millones por cada agrupación. Al igual que en el caso de Unión-PRO de De Narváez, el principal motor para imprimir boletas de más es el temor al fraude vía robo de papeletas.

En las elecciones presidenciales de 2007, la UCR, la Coalición Cívica y el PJ disidente denunciaron ante la Justicia electoral el robo de boletas con epicentro en la provincia de Buenos Aires, principal distrito electoral que concentra el 38,9 del padrón total y principal bastión de Kirchner.

La Junta Electoral Nacional bonaerense confirmó la reducción de 390 a 350 la cantidad de electores por urna, y la cifra de mesas se elevará a 35 mil, decisión que según la oposición dificulta aún más la fiscalización de los comicios. No obstante, el director nacional electoral, Alejandro Tullio, repitió en los últimos días que «es imposible» el fraude electoral, y resaltó que «en los últimos años, no hubo una sola mesa cuestionada».

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