26 de febrero 2013 - 00:38

Guidotti: "Los controles tienen dinámica perversa"

• El economista anticipa mayor intervención cambiaria y también sobre los precios

Según Pablo Guidotti, de la Universidad Di Tella, el congelamiento es temporario y cuando se libere habrá un salto mayor de los precios.
Según Pablo Guidotti, de la Universidad Di Tella, el congelamiento es temporario y cuando se libere habrá un salto mayor de los precios.
El ex viceministro de Economía Pablo Guidotti aseguró que "los controles (cambiarios y de precios) van en aumento y tienen una dinámica perversa". Señaló que ante la compleja situación de trabas actual, la economía se encamina hacia un estancamiento. En diálogo con este diario, el economista de la Universidad Torcuato Di Tella dijo además que un repunte en Brasil y una mejor cosecha sólo colaborarán para que la situación no sea catastrófica pero que "la dependencia que tenemos del precio de la soja provoca que si cae, no hay red de salvación".

Aquí lo destacado de la entrevista con Pablo Guidotti.

P.: ¿Cuál será el efecto de los controles de precios?

Pablo Guidotti: Es un gran problema. Genera desabastecimiento y es una medida temporaria que con alta emisión acumula un mayor salto que después se libera. Tiene una dinámica perversa. La Argentina está yendo por un camino cada vez más difícil de transitar. Todas las restricciones que se imponen y van en aumento (cambiarias, controles de precio), van a llevar a que contrariamente a lo que dicen otros analistas, la actividad económica se estanque. Es un circulo vicioso: los controles traerán más déficit fiscal, que generará más emisión monetaria y más presiones inflacionarias, que a su vez van a hacer que los controles sean aún más estrictos. Si no se atacan las causas se sigue estirando el problema. Hasta ahora la Argentina tenía políticas muy poco profesionales en lo económico pero parecía que todo se mantenía estable porque dominaba el escenario externo favorable. Hoy estamos en otra etapa, ahora dominan factores internos.

P.: ¿Cómo describiría la situación actual?

P.G.:
La inflación sigue en aumento y hoy el Estado no puede jugar el rol de promotor de suba de salarios como en otros momentos. Al contrario, intenta que las paritarias se cierren con alzas menores a las que piden los sindicatos. Entre esa política y el no ajuste de las escalas del Impuesto a las Ganancias, el salario real cae. Es decir que estimular el consumo como venía haciendo, no lo puede hacer más. Por eso, hacia futuro habrá muy poca inversión y caerá el consumo. Cae la demanda agregada y no hay otro resultado que un estancamiento económico.

P.: ¿La mejor cosecha y el repunte en Brasil no impactarán?

P.G.:
El impacto externo atenuará un poco la situación que estoy describiendo pero no solucionará el problema. Sin la buena cosecha y los precios altos de los commodities la situación sería catastrófica. La dependencia que tenemos del precio de la soja provoca que si cae, no hay red de salvación. No hay financiamiento de organismos internacionales ni propia que ayude. No hay otra cosa que impacte para revertir los incentivos negativos hacia la inversión y consumo.

P.: ¿Cuál será el impacto sobre el tipo de cambio?

P.G.:
Si el Gobierno no entiende lo que ocurre y no adopta soluciones de fondo, me refiero a dejar de emitir y controlar la situación fiscal, toda la presión será hacia que la brecha siga aumentando. Así, la salida del cepo cambiario será vista como un evento traumático. La teoría económica muestra que los agentes actúan sobre la base de expectativas. Si se espera que la brecha va a aumentar intentarán comprar más dólares. Si la gente piensa que el Gobierno controlará los precios saldrá a remarcar hoy mismo. Todas son medidas que no son conducentes y tendrán efecto contraproducente. Alguien tiene que controlar el déficit fiscal, la falta de financiamiento genuino y la emisión monetaria. En algún momento hay que volver a acceder al mercado de capitales. Hoy no puede hacerse porque durante años se ignoraron las leyes del mercado internacional y por eso hoy está cerrado el financiamiento privado y el de organismos internacionales.

P.: ¿Un resultado favorable en el juicio con los fondos buitre podría abrir esa puerta?

P.G.:
El escenario favorable y posible para la Argentina en este juicio sería que no se afecte a los terceros que intervienen. Es decir, que confirme que la Argentina tiene que pagar el 100% de las obligaciones en el contrato suscripto. Pero que la única forma de cobrarse sea a través de embargos en EE.UU. y no afecte la capacidad argentina de seguir pagando tanto los bonos de canje como el resto de la deuda. Si es así, el país no pagará a holdouts pero seguirá pagando y los bonos argentinos van a subir con respecto a los niveles actuales, porque el mercado verá la capacidad argentina para cumplir. Sin embargo, no va a haber acceso a nuevo financiamiento. Ese es el resultado más favorable y más probable que yo encuentro en el caso contra los holdouts. Es utópico pensar que la Justicia norteamericana va a fallar a favor de dar el mismo tratamiento del canje a los fondos. Eso sería no reconocer lo que dicen los contratos bajo jurisdicción norteamericana. Los embargos que lograrían los holdouts son muy chicos, porque los activos públicos de la Argentina en Estados Unidos no son muchos.

P.: ¿Sería oportuno un desdoblamiento formal del tipo de cambio?

P.G.: La mecánica actual lleva a un crecimiento de la brecha cambiaria y a mayores presiones que se manifiestan en el mercado de cambios como en el de precios. Si sigue emitiéndose al 40% por año no hay forma de evitar la inflación. Si se trata de evitar con control de cambios, el "blue" se dispara. El "blue" sería el dólar financiero si hubiera un desdoblamiento formal, pero esa estrategia no cambiaría en mucho la situación. Sí permitiría contar con dos mercados legales, por lo que facilitaría la situación de mucha gente que no puede viajar o que simplemente sufre limitaciones a sus derechos civiles. También aparecerían más maniobras para eludir el desdoblamiento como es común en sistema de controles de cambios. A la larga, no son efectivos.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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