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“Hacemos un jazz que suena argentino con cierto aire tanguero”
El líder de Escalandrum dice que no le pesa “para nada” el apellido de su magistral abuelo. “Todo lo contrario. Es un orgullo. Lo tuve hasta mis 20 años; me apoyó mucho y me regaló mi primera batería aunque no era el instrumento que él hubiera deseado para mí”.
Piazzolla es baterista, nieto del magistral bandoneonista, músico activo en muy diversos proyectos, personalidad destacada de la cultura porteña y líder de un trío con el que suele tocar y con el que en 2012 publicó el álbum "Arca Rusa". Pero es a la vez uno de los motores principales de un sexteto que en sus 15 años de existencia ha acumulado compañías ilustres como Ute Lemper o Elena Roger, presencia en grandes festivales como el de Montreal o el Cervantino, y reconcocimientos (Konex, Gardel incluido uno de oro, declaración de interés cultural por la legislatura de Buenos Aires, etc.). Su discografía abarca ocho discos, dos de ellos dedicados a la música de Ástor Piazzolla. En medio de una agenda cargada, se preparan para enfrentar un desafío grande el jueves 2 de octubre, cuando actuarán en el teatro Coliseo. Y siempre con la misma formación original: Nicolás Guerschberg en piano, Mariano Sívori en contrabajo, Gustavo Musso en saxos alto y soprano, Damián Fogiel en saxo tenor, Martín Pantyrer en clarinete bajo y saxo barítono y Piazzolla en batería.
Periodista: ¿Diría que usted es el director del grupo?
Pipi Piazzolla: En realidad, solemos juntarnos con Nico que es nuestro compositor principal. Ahí le tiro una idea musical, un ritmo. Él, que es un tipo muy creativo, a los dos días se aparece con un tema. Después, vamos al grupo, lo pasamos, lo discutimos y terminamos haciéndolo o no según nos resulte. Mi lugar de director, si cabe, pasa más porque inventé el grupo, por lo organizativo, porque soy el que arma los ensayos, soy el que marca las dinámicas en los shows. Por todo lo demás, todos tenemos lugares idénticos, porque tenemos criterios muy parecidos sobre hacia dónde tiene que ir la música.
P.: ¿Cómo definiría Escalandrum?
P.P.: Diría que es un grupo de jazz que hace una música original, que suena argentino con cierto aire tanguero. No hay un ritmo de tango marcado; por eso lo pienso más como jazz argentino, aunque a algunos ese concepto les resulte molesto. Lo que está claro es que no es un jazz que suene norteamericano. Se lo explico con una anécdota personal. Cuando yo era muy chico y fui a estudiar a Los Ángeles con el gran maestro Rolando "Oso" Picardi, me encontré rodeado de 70 monos que tocaban muchísimo más que yo. Nos hizo pasar de a uno y esos tipos eran animales que hacían solos tremendos. Como yo no tenía ni remotamente esa capacidad técnica se me ocurrió tocar una chacarera. Y desde ese momento me gané el respeto de todos, pese a que no tenía el mismo nivel que ellos. Había tocado mi música.
P.: No es un grupo de tango pero Escalandrum ya lleva grabados dos discos dedicados a la música de su abuelo. ¿Por qué?
P.P.: En algún momento sentí la necesidad de hacer esas músicas, porque pensaba a la vez que nosotros podíamos hacerlas diferentes. Es una música que conozco desde chiquito, sé cómo tocar la batería para no tapar a un solista. Estaba a la vez su espíritu, avasallante, al que le gustaba cambiar constantemente. Así nació "Piazzolla plays Piazzolla", que fue un trabajo hermoso que nos hizo crecer mucho a todos y que nos hizo tocar en un montón de lugares. Y lo quisimos grabar en los tradicionales estudios ION, con Osvaldo Acedo contándonos anécdotas. Después vino un disco distinto, en vivo, que fue "Vértigo", más jazzero, con el que ganamos un montón de premios. Pero en 2012 nos convocaron para hacer la música en vivo para un show en el Planetario con las obras de mi abuelo otra vez. Entonces surgió la idea de grabar las "Cuatro Estaciones Porteñas", con el agregado de algunos otros temas, que hicimos con Escalandrum más varios músicos invitados, incluido mi viejo, que es un gran percusionista que toca la música de su padre como nadie, en un formato que se asocia al octeto electrónico de Ástor.
P.: También han hecho cosas con orquesta sinfónica.
P.P.: Sí. Nos gustan los desafíos. Y tenemos a Nico que es un monstruo capaz de hacer todas las orquestaciones y de adaptar nuestros temas a ese formato de sexteto más orquesta sinfónica. Lo hemos hecho en Chile y seguramente lo volveremos a hacer cuando surja. El asunto es que somos un grupo al que le gusta mucho tocar, viajar, estar en lugares distintos. Y nos divierte tanto tocar en un pequeño club de jazz como en un teatro grande de Roma. Y es nuestra prioridad: cada uno tiene sus otros proyectos, pero el pacto que cumplimos desde hace 15 años es que siempre Escalandrum está primero.
P.: ¿Qué significa tocar en el Coliseo?
P.P.: Es otro desafío lindo pero tan importante como todos en algún sentido. Venimos de Goiás, en Brasil, de tocar en un concierto compartido con Hermeto Pascoal. Después tenemos el Coliseo el 2. Y antes de fin de año estaremos en México, donde abriremos con Julieta Venegas la Feria del Libro de Guadalajara, en Ushuaia para el festival internacional y dos veces más en Brasil.
P.: ¿Cuánto le pesa llevar el apellido Piazzolla?
PP: Nada. Todo lo contrario. Es un orgullo. El quía me acompaña siempre. Lo tuve hasta mis 20 años y fue alguien que me apoyó mucho. Fue el que me regaló mi primera batería aunque no era el instrumento que él hubiera deseado para mí. Le aseguro que le cambiaba la cara cuando me hablaba de música; eso para mí es inolvidable.
Entrevista de Ricardo Salton


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