3 de diciembre 2014 - 00:00

Hacia un Gobierno más coherente (y radical)

 Jerusalén - Dos años después de los últimos comicios, Israel se dirige a elecciones anticipadas para la primavera boreal de 2015 por desavenencias entre los principales socios del frágil Ejecutivo de Benjamín Netanyahu.

Tras meses de tira y afloja entre los integrantes de la coalición -rebajadas a fuego lento durante el último enfrentamiento bélico en Gaza-, las posturas de Netanyahu y el dirigente centrista Yair Lapid, al frente de la segunda fuerza política, con 19 de los 120 diputados de la Kneset, parecen irreconciliables.

El lunes, un encuentro entre ambos, el primero que mantienen desde que se desataron los cruces de acusaciones, terminó de forma abrupta e infructuosa. Al término del mismo, la oficina de Netanyahu pidió a Lapid que "dejara de sabotear el trabajo del Gobierno" y se retractara de su comportamiento y advirtió que si persiste en su actitud, "no habrá otra opción que solicitar la confianza del votante una vez más".

Lapid, ministro de Finanzas, censuró la posibilidad de que se adelanten los comicios, sabedor de que tras dos años en el gabinete su fulgurante popularidad como político estrella y primerizo se vio sumamente desgastada.

"El primer ministro prefiere llevar a todo el país a unas elecciones innecesarias que paralizarían la economía, llevarían al mercado a una brecha e interrumpirían las reformas planeadas para beneficiar a los ciudadanos israelíes", acusó su formación.

Lapid convocó para hoy una reunión extraordinaria con los miembros de su bancada para decidir si continúa en el Gobierno.

De acuerdo con los medios locales, el jefe del Gobierno formuló el lunes condiciones que, según insistió, debían cumplirse a fin de que la coalición siguiera, la mayoría de ellas difíciles de digerir por Lapid.

Destacan que cese las condenas a decisiones como la construcción en Jerusalén Este o las relaciones con EE.UU.; dé su visto bueno a la polémica ley para declarar a Israel como Estado nación del pueblo judío, o que renuncie a su iniciativa bandera, la de reducir al 0% el IVA aplicable a la compra de viviendas por parejas jóvenes.

Para Ben Caspi, del diario Maariv, algunas condiciones eran "realmente humillantes", en lo que coincidió Sima Kadmon del Yediot Aharonot, que dice que era "una oferta que sólo podía rechazar".

Algunos comentarias apuntan que Netanyahu acudió a la reunión con Lapid teniendo asegurado de antemano el apoyo de los partidos ultraortodoxos, grandes ausentes de la actual coalición y que, no obstante, advirtieron al primer ministro de que si vuelve a pactar con Lapid -de agenda anticlerical- lo dejarán en la estacada.

Sea como fuere, los medios ya pusieron fecha a los próximos comicios, presumiblemente a celebrarse a fines del próximo marzo, de acuerdo con fuentes del conservador Likud de Netanyahu.

Por su parte, la ministra de Justicia, líder del centrista "Hatnuá, y aliada de Lapid en varios frentes, Tzipi Livni, aseguraba que "el pueblo israelí va a tener que elegir entre un Gobierno extremista y uno Gobierno sionista".

La fragmentada coalición de Netanyahu, al frente de su tercer mandato, desde el principio no gozó de cohesión entre sus integrantes.

Además del Likud de Netanyahu y Yesh Atid de Lapid, incluye a los grupos de extrema derecha Israel Beitenu, del canciller Avigdor Lieberman, y el procolono Hogar Judío, del titular de Economía, Naftalí Bennett, por un lado, y la formación centrista de Livni, que encabezó el hoy estancado proceso de paz con los palestinos.

Agencia EFE

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