4 de febrero 2009 - 00:53

Hamás desbarranca frágil tregua en Medio Oriente

La bandera iraní flamea ante la lanzadera de satélites Safir, en una imagen de archivo. Estados Unidos advirtió que el desafío de Teherán «tendrá consecuencias».
La bandera iraní flamea ante la lanzadera de satélites Safir, en una imagen de archivo. Estados Unidos advirtió que el desafío de Teherán «tendrá consecuencias».
Jerusalén - El deterioro de la frágil tregua en Medio Oriente parece precipitarse cada vez a mayor velocidad. Un misil lanzado desde la Franja de Gaza alcanzó ayer la poblada ciudad de Ashkelón, en el sur de Israel, lo que causó pánico y motivó que el Estado judío lanzara un bombardeo contra túneles en Rafah, en la frontera con Egipto, tras afirmar que el movimiento terrorista «Hamás está jugando con fuego».
El cese el fuego unilateral establecido por Israel y Hamás el 18 y el 19 de enero, respectivamente, tras tres semanas de guerra en la Franja de Gaza, parece menos cierto día a día, mientras se intensifican los ataques mutuos.
La aviación israelí realizó una serie de bombardeos aéreos en la frontera entre la Franja de Gaza y Egipto para destruir los túneles usados, según la denuncia israelí, para traficar armas para Hamás. Los aviones atacaron también una base vacía de las Brigadas de Ezedin Al-Kasem, brazo armado del movimiento que gobierna en Gaza, en el área de Khan Yunés, agregaron las fuentes.
El primer ministro israelí, Ehud Omert, ordenó lanzar un ataque militar contra la Franja de Gaza tras la caída de un cohete Grad en Ashkelón, luego de mantener una reunión con los ministros de Exteriores, Tzipi Livni, y de Defensa, Ehud Barak. La primera es la candidata a premier en las elecciones del 10 de febrero por el oficialista Kadima, en tanto que Barak se postula por el laborismo.
El cohete estalló en el centro de la ciudad de Ashkelón, causando daños materiales y pánico en la población. El vocero de Olmert, Mark Regev, afirmó que «Hamás está jugando con fuego». El domingo, el primer ministro había amenazado con una reacción «desproporcionada» ante cualquier violación del cese del fuego por parte de Hamás.
El jefe del partido derechista Likud, Benjamin Netanyahu, gran favorito en las elecciones, advirtió por su parte que su objetivo es «derrocar al régimen de Hamás», que está en el poder en la Franja de Gaza. «Los ciudadanos de Ashkelón no pueden confiar en Kadima. Y toda la población de Israel necesita de un cambio de política. Un Gobierno bajo mi mando derrocará el dominio de Hamás en Gaza y pondrá fin al lanzamiento de cohetes», dijo el ex primer ministro en una rápida visita a Ashkelón, luego de que fue atacada.
«Bibi» Netanyahu es seguido en los sondeos por Livni, quien ayer llamó a los israelíes a apoyar la «convivencia pacífica con los palestinos», y más atrás se consolida, según las encuestas, el partido Israel Beitenu, Nuestra Casa, del dirigente ultranacionalista Avigdor Lieberman.
En este contexto de creciente tensión, las conversaciones conducidas en El Cairo entre las dos delegaciones de Hamás, provenientes de Gaza y Damasco, para definir la posición del movimiento respecto de una tregua permanente, continuaban por la noche.
Agencias ANSA, Reuters y DPA

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