26 de diciembre 2013 - 00:00

“Hay vínculos peligrosos que pueden ser adicciones”

Carnevale: “Así como hay adictos a las drogas, al alcohol, al juego o a la comida, también hay adictos a las personas”.
Carnevale: “Así como hay adictos a las drogas, al alcohol, al juego o a la comida, también hay adictos a las personas”.
Su primera incursión en teatro fue en 2004, dirigiendo a Sandro en su último espectáculo, "La profecía" (2004). Luego vinieron: "Los únicos" (secuela teatral de la tira televisiva) y las adaptaciones de "La guerra de los Roses" y "El año que viene a la misma hora".

El nuevo proyecto de Marcos Carnevale (guionista, cineasta y director de contenidos de Pol-ka) se basa en un texto propio, "Adictas a vos", que escribió junto a Andrés Gelos, Lily Ann Martin y Pablo Junovich. El estreno está previsto para el viernes 3 de enero en el Multiteatro.

"En general, yo escribo cuando ya tengo a los actores", explica Carnevale. "Primero, les cuento la historia y si les gusta, escribo para cada uno de ellos. Prefiero trabajar 'a medida', así cuando van al set o al escenario- el vestido no les chinga por ningún lado. Así lo hice con Guillermo Francella en 'Corazón de león' y con China Zorrilla en 'Elsa y Fred'".

"Adictas a vos" reúne a cinco mujeres que han quedado varadas en la sala de espera de un aeropuerto internacional donde comienzan a intercambiar experiencias, ya que todas sufren de una gran dependencia afectiva.

Ellas son: la "adicta al hijo" (María Valenzuela); "adicta al padre" (Esmeralda Mitre), "adicta al marido" (Cecilia Dopazo) y el caso más complejo, la "adicta a un ídolo popular" (Betiana Blum). Completa el elenco Erika de Sautu Riestra como la "adicta al amante".

En abril, Carnevale va a dirigir a Adrián Suar y Guillermo Francella en "Dos pícaros sinvergüenzas" (Teatro Metropolitan). Es una adaptación de la comedia que hicieron en cine Michael Caine y Steve Martin.

Periodista: Se lo ve muy interesado en las debilidades humanas.

Marcos Carnevale
: Siempre me interesaron los temas humanos y ya sea en cine, teatro o televisión intento que el espectador se identifique con lo que está viendo y pueda reflexionar. Mi planteo no es nada pretencioso, es apenas un estímulo. Me pasó con "Elsa y Fred", donde quise mostrar cómo perdemos el tiempo sin tener en cuenta que vamos a morir y que la vida hay que disfrutarla. En "Corazón de león" quise hablar de los prejuicios y de lo mal educados que estamos. Y en esta película... quiero decir en esta obra hablamos de los vínculos como adicciones. Así como hay adictos a las drogas, al alcohol, al juego o a la comida, también hay adictos a las personas con serios cuadros de celopatía. Es la necesidad compulsiva de poseer al otro y de no soltarlo. La trampa está en creer que el otro te completa y que si no lo tenés, te morís.

P.: ¿Hizo alguna investigación previa?

M.C.:
Trabajé mucho con mi terapeuta que justamente se dedica a trabajar la celopatía. Ella también me aportó datos sobre el universo femenino que es tan complejo. Pero todos tenemos un poquito de estos personajes, el público se va ver espejado en ellos. No es un grupo terapéutico ni se arma algo entre ellas que trascienda ese momento. Pero ese encuentro fortuito las va a ayudar a descubrirse a sí mismas.

P.: Sus personajes crecen a fuerza de derrotar prejuicios.

M.C.:
Sí y hay historias, como la de "Corazón de león" que podría haber encarado de una manera más compleja y retorcida. Pero yo trato de hacer obras luminosas, que entren fácilmente, con un concepto claro, y que el espectador pueda completar lo que vio y le sirva para modificar actitudes. Antes, filmé "Anita" (sobre una chica con síndrome de Down) y esa película también señala gestos políticamente correctos que encierran mucha hipocresía. ¡Qué divinos son los chicos Down, son tan dulces! Sí, son amorosos, pero nadie quiere tener un chico Down. Como dice Francella en la película: "Esto no se entiende con la cabeza, se entiende con el corazón". Y ahí es donde yo apunto.

P.: "Corazón de león" apunta a la comedia romántica ¿Es su género preferido?

M.C.:
Antes que el tipo de historia o de género, me interesan los personajes y los actores. Me gusta contar historias de vida, pero no pretendo que sean ingeniosas, sino que dejen algo en la gente. Y la gente se identifica más con los personajes que con las historias. Sobre eso me monto en general. Después, si es un policial o una de guerra, me da lo mismo.

Entrevista de Patricia Espinosa

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