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Hermano del Papa admitió golpes, pero negó haber sabido de abusos
Georg Ratzinger
En un comunicado entregado a la prensa, el vocero del Vaticano, padre Federico Lombardi, reconoció «la gravísima cuestión de los abusos sexuales de menores en instituciones administradas por entes eclesiásticos» y a la vez elogió la «determinada» y «rápida» respuesta de las iglesias locales, lo que suele ser desmentido y reprochado por familiares y víctimas.
«En algunos casos se ha invitado a las víctimas a hablar, incluso si se trataba de hechos ocurridos hacía mucho tiempo», aseguró Lombardi.
Conmoción
Las denuncias en Irlanda, Alemania, Austria y ahora Holanda, que suman más de 500 casos y abarcan largos períodos, han conmovido a la sociedad tras haber conocido los testimonios de víctimas de abusos cometidos en los últimos 30 a 40 años.
Un escándalo que salpicó al hermano del papa Benedicto XVI, el obispo Georg Ratzinger, de 86 años, quien aseguró ayer que nunca supo de las denuncias de abusos sexuales que ahora emergen en el prestigioso coro alemán que dirigió entre 1964 y 1994. Con todo, admitió haber propinado él mismo algunas «bofetadas» a los jóvenes.
«El problema de los abusos sexuales que ahora fueron revelados nunca había sido abordado», dijo al diario Passauer Neue Presse. Su declaración fue recibida con incredulidad por los acusadores.
El hermano del Papa tomó distancia, además, de los castigos corporales infligidos a los alumnos de este coro milenario por un director del internado. «Hubo alumnos que me contaron durante giras (del coro) cómo los trataban, pero no me dieron a entender que había que hacer algo. No era consciente del alcance de estos métodos brutales», adujo. «Si hubiera sabido de la violencia exagerada con la que actuaba, hubiera dicho algo», declaró, antes de agregar: «Pido perdón a las víctimas».
«Sabía que el ex director (del internado) daba bofetadas muy fuertes, incluso por motivos fútiles», reconoció, aunque alegó que esos castigos eran usuales en esa época en los establecimientos escolares.
«Al inicio, yo también daba bofetadas, pero siempre tuve mala conciencia», dijo el reverendo, quien agregó haberse sentido aliviado cuando los castigos corporales fueron prohibidos en 1980.
Agencias Reuters y AFP


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