Orchestre des Champs-Élysées. Dir.: Ph. Herreweghe. Programa Berlioz. Creación escénica mundial: J.Ph. Clarac y O. Deloeuil. (Coliseo).
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El Mozarteum Argentino abrió su temporada con la Orchestre des Champs-Elysées, dirigida por el belga Philippe Herreweghe, ambos especializados en interpretaciones con instrumentos de época, desde mediados del siglo XVIII hasta principios del XX. Herreweghe había hecho lo propio con la música del período barroco, y ahora en el sonido del siglo romántico.
En Buenos Aires ofreció una velada Héctor Berlioz que incluyó la «Sinfonía fantástica», Op. 14 y el estreno argentino de la conclusión de esa obra, «Lélio, o el retorno a la vida» Op. 14 bis. No puede hablarse de un concierto ya que el programa configuraba una puesta en escena de ambas obras, separadas por un intervalo, con algo más de 120' de duración en total.
Esta velada Berlioz fue diseñada por Jean-Philippe Clarac y Olivier Deloeuil. Un multimedia colocado en la parte superior del escenario reprodujo imágenes de las cinco bailarinas que intervienen en el espectáculo y los detalles de su meticuloso maquillaje. El actor y recitante argentino Marcial Di Fonzo Bo, las bailarinas, un espléndido tenor (Robert Getchell), un muy buen barítono (Pierre-Yves Pruvot) y la participación del Grupo de Canto Coral dirigido por Néstor Andrenacci conformaron un equipo sin fisuras que tiene su raíz en el programa de la Fantástica y que culmina en «Lélio» y que se relaciona con la creatividad, la caída en el sueño y la alucinación de un artista.
Ciertos sectores del público resistieron la propuesta, quizá porque fueron con la idea de un concierto formal. No puede negarse que el espectáculo es válido sobre todo en la segunda parte. «Lélio», ya superada la primera, en la que era casi obligatorio preguntarse si la música de Berlioz necesitaba de toda esa puesta teatral, un poco extemporánea. Los aspectos musicales propiamente dichos tuvieron excelencia, desde la actuación de la Orchestre des Champs-Elysées, con una sonoridad mate de lógica inmersión en la época de composición de los materiales, hasta la dirección expresiva de Harreweghe, uno de los conductores más brillantes de la actualidad que logró de sus intérpretes un sonido realmente excepcional. Sumados a la actuación de los demás artistas se logró un espectáculo muy bello y genuino en estilo.
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