4 de marzo 2011 - 00:00

Historia viva en las misiones del Paraguay

En una reducción, los edificios principales eran la iglesia, el cementerio y la escuela. Disponía, además, de una casa comunal que se denominaba «koty guazú» para alojar a las viudas, los huérfanos y las mujeres solteras.
En una reducción, los edificios principales eran la iglesia, el cementerio y la escuela. Disponía, además, de una casa comunal que se denominaba «koty guazú» para alojar a las viudas, los huérfanos y las mujeres solteras.
La obra de los jesuitas en Sudamérica nunca dejará de ser motivo de asombro, especialmente cuando se tiene la fortuna de conocer las misiones que estos religiosos instalaron durante los siglos XVII y XVIII en las tierras que entonces habitaban los guaraníes y hoy son parte de la Argentina, Brasil y Paraguay. Es justamente en este último país donde se abre la posibilidad de adentrarse en esta historia siguiendo las rutas de las también llamadas reducciones jesuíticas.

Como tarea evangelizadora se creó en 1604 la Provincia Jesuítica del Paraguay, y la Compañía de Jesús llegó a instalar unas 30 misiones que llegaron a tener una población de 84 mil indígenas en 1744. En cada reducción, los edificios principales eran la iglesia, el cementerio y la escuela. Disponía, además, de una casa comunal a la que se denominaba «koty guasú» para alojar a las viudas, huérfanos y mujeres solteras. Basaban su economía en la agricultura y apelaban al trueque. También se especializaron en oficios, trabajando el hierro y la plata, carpintería, chapado en oro, telas y la elaboración de instrumentos musicales. Se crearon hermosas esculturas, tallados, pinturas y música barroca guaraní.

En 1767 el rey Carlos III de España ordenó la expulsión de los jesuitas de esas misiones. A partir de entonces, franciscanos, dominicos y mercedarios tomaron a su cargo los pueblos misioneros, constituyéndose la Gobernación de las Misiones Guaraníes. Uno a uno, varios de los pueblos fueron saqueados, quemados o abandonados. En menos de 15 años desaparecieron 22 de las 30 comunidades misionales. Las ruinas y la recreación de la relación entre jesuitas y guaraníes es lo que puede visitarse hoy en la ruta de las misiones del Paraguay.

  • San Ignacio Guazú: data de 1609 y fue la primera misión jesuítica de la región. En el Museo de Arte Jesuita, ubicado en una de las antiguas casas de la misión, se exhiben esculturas e imágenes religiosas junto a documentos y mapas de época.

  • Santa María: fue fundada en 1647. Cuenta con un hermoso museo jesuítico que funciona en una de las antiguas casas de indios, con exclusivos trabajos de tallados en madera. En la iglesia del pueblo también se conservan imágenes de época y se destaca el tallado de una virgen de dos metros de altura.

  • Santa Rosa: la reducción se origina en 1698 y sufrió un incendio en 1883. Impactan los frescos de la Capilla Nuestra Señora de Loreto, y las viejas casas y galerías de hasta 100 metros reflejan la forma de vida de hace más de 300 años.

  • Santiago: esta misión, también llamada en principio San Ignacio de Caaguazú, se encontraba inicialmente a orillas del río Apa. Posteriormente fue refundada en su localización actual en el departamento de Misiones, en 1669, bajo el nombre de Santiago Apóstol. Se observan las típicas construcciones coloniales, como la gran plaza central, la casa de indios y el museo, que conserva objetos y piezas de arte.

  • Jesús: su nombre completo es Jesús de Tavarangüé. Mantiene una enorme estructura de piedra de aproximadamente 60 metros de lo que habría sido su iglesia, la que no fue concluida debido a que la estaban construyendo cuando llegó la orden de expulsión de los jesuitas. Hubiera sido una réplica de la iglesia de Loyola en Italia; las tres puertas de acceso al templo son del estilo de arquitectura mozárabe. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.

  • Trinidad: el nombre completo de esta misión es Santísima Trinidad del Paraná. Fue considerada la mayor de todas las reducciones del Paraguay y la más extensa. En buen estado de conservación. Fundada en 1706, cuenta con los remanentes de una gran iglesia donde se observan un gran púlpito e imágenes talladas en piedra, así como frisos de ángeles músicos ejecutando diversos instrumentos y rosetones de piedra labrada sobre los dinteles. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1993. Se encuentra 31 kilómetros al noroeste de la ciudad de Encarnación. Ofrece un recorrido cultural guiado con luces, sonidos e imágenes que recrea la forma de vida de los indígenas guaraníes y los jesuitas en el siglo XVIII.
  • Dejá tu comentario