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Histórico giro en Chile: ganó Piñera y puso fin a 20 años de Concertación
LE SACÓ POCO MÁS DE 3 PUNTOS DE VENTAJA A FREI. SE TERMINA LA SINTONÍA IDEOLÓGICA CON LA ARGENTINA
Sebastián Piñera, el empresario que logró la proeza de poner punto final a dos décadas de gobiernos de la Concertación y que dio al centroderecha chileno su primera victoria en las urnas desde 1958.; Simpatizantes de Sebastián Piñera festejan el triunfo en Santiago exhibiendo un busto de Augusto Pinochet. La presión de los aliados más duros del mandatario electo por el nombramiento de funcionarios ligados al último régimen militar puede suponer para éste una temprana complicación.
El candidato de la Coalición por el Cambio, un economista con más de 20 años de carrera política y megaempresario de diferentes rubros, cosechó una victoria basada en excelentes resultados en Santiago y la Quinta Región (Viña del Mar y Valparaíso), los dos distritos más poblados del país.
Piñera potenció, a caballo de un discurso con tintes sociales y antidelincuencia, la tendencia de alcanzar una significativa base popular para la derecha, como ya habían exhibido él mismo como postulante presidencial en 2005-2006, y Joaquín Lavín en 1999-2000.
Apenas las primeras mesas demostraron que el oficialista no lograba sumar todo lo que necesitaba, los partidarios de la Coalición por el Cambio se acercaron al hotel Crowne Plaza, ubicado a quince cuadras del microcentro de Santiago. Llegaron a ser 30.000 manifestantes en el cierre de la noche.
Promesa
A ellos se dirigió Piñera, acompañado de su esposa, Cecilia Morel, y de sus cuatro hijos. En un discurso de tono conciliador, prometió un Gobierno de «unidad nacional» (convocará a democratacristianos), toda una necesidad dado que deberá gobernar sin mayoría en el Congreso, en el que además del nuevo oficialismo y la Concertación habrá presencia de comunistas, independientes y regionalistas.
El triunfador habló también de la «democracia que en forma ejemplar hemos recuperado a fines de la década del 80». Pidió, además, «una oportunidad para recuperar a nuestra debilitada clase media», lo que dio paso a la ovación.
Los salones del búnker de campaña quedaron colapsados por la euforia de cientos de dirigentes piñeristas. Las últimas horas habían sido impensadamente tensas para los conservadores, debido a sondeos que marcaban un súbito acortamiento de la brecha sobre Frei. Éste remontó 19 puntos desde el 29,6% de la primera vuelta, y Piñera sumó más de 7 desde el 44,05%.
Visión
En medio del bullicio, el influyente senador Alberto Espina repasó la agenda del próximo Gobierno ante Ámbito Financiero: «Tenemos miles de posibilidades de derrotar la pobreza, disminuir la delincuencia, generar empleo y construir una sociedad más justa». Esta enumeración no debe llamar la atención en el discurso del espacio opositor, tachado de «neoliberal» por la Concertación. Piñera trató una y otra vez de superar el techo de las clasificaciones en las que intentaron empujarlo los oficialistas, y lo logró.
La victoria de Piñera supone a su vez todo un dato para la región. El presidente electo confirmó el viernes ante éste y otros medios argentinos, en un encuentro informal en su búnker de Las Condes, su visión de que la política económica del Gobierno argentino es «indefinida». Nadie habla en la coalición conservadora de una relación distante o confrontativa con Cristina de Kirchner. Por el contrario, se estima que Buenos Aires será el primer destino internacional del futuro mandatario.
En cualquier caso, resulta un dato elocuente la afinidad personal e ideológica de Piñera con Mauricio Macri (quien lo llamó por teléfono el jueves). El jefe de Gobierno porteño cree verse reflejado en el presidente electo y dueño de la aerolínea Lan, el canal Chilevisión, la Clínica Las Condes, el 25% de la isla de Chiloé, explotaciones agrícolas, servicios financieros y consultoras.
La Concertación sabe lo que es resistir una dictadura, pero no vivió la experiencia opositora en democracia. Tanto Frei como Ricardo Lagos y Michelle Bachelet trataban anoche de dar los primeros trazos.
«Espero que prevalezcan las conquistas sociales y las libertades que tanto nos ha costado recuperar», clamó el candidato derrotado y ex mandatario (1994 y 2000) en el apesadumbradísimo comando del hotel Plaza San Francisco.
En diálogo telefónico, la presidenta instó a Piñera a mantener la «agenda social».
Más tarde, Lagos, presidente entre 2000 y 2006, hizo un inventario: «Cambiamos el rostro de Chile y termina una etapa histórica». Abrió la puerta luego a «una nueva generación» en el centroizquierda.
En el banco de suplentes esperan nombres como los jóvenes socialistas Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber, y el democratacristiano Claudio Orrego.
Piñera terminó anoche tarareando ante la multitud «Despeinada», de Palito Ortega, melodía utilizada en la campaña. Fin a un ciclo y apertura a un cambio que también tendrá continuidades. Otro Chile habrá amanecido hoy.
* Enviado Especial a Chile



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