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Hollande quedó a un paso de dominar el Parlamento
Partidarios socialistas celebraron anoche en París. El resultado para los conservadores de la UMP fue mejor de lo esperado, aunque se les dificulta contar con aliados en la Asamblea Nacional.
Hollande, que lleva menos de un mes en el Eliseo y se propone torcer el rumbo fijado por Alemania para afrontar la crisis europea, podría no tener que depender del apoyo de la izquierda dura, que proclama propuestas populistas antimercados.
Proyecciones iniciales de sondeos, basadas en un conteo parcial de votos, indicaron que el bloque socialista podría conseguir al cabo del proceso electoral entre 283 y 329 escaños en la Asamblea Nacional, de 577 miembros. Sus aliados del Partido Verde se adjudicarían entre 12 y 18 asientos, lo que le valdría al oficialismo la mayoría absoluta.
El resultado de ayer no fue del todo negativo para la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido que lideraba Nicolas Sarkozy que quedó envuelto en una severa crisis de liderazgo tras la victoria de Hollande en mayo. La firma CSA estimaba anoche que los conservadores podrían obtener entre 210 y 263 escaños al cabo del balotaje. El porcentaje conseguido por la UMP se ubicaba en torno al 35 por ciento, similar al del PS.
El tercer actor en importancia en el escenario francés es el ultraderechista Frente Nacional (FN), que cosechó cerca del 13 por ciento de los votos y podría sumar sólo tres asientos, en virtud del sistema de elección uninominal por circunscripción. El FN, que lidera Marine Le Pen, celebró anoche el resultado pese a que fue inferior al 17,9 por ciento cosechado en las presidenciales, pero sus chances se reducen el próximo domingo dado el alto nivel de rechazo que generan sus posturas xenófobas, y pese a que en algunos distritos pactó con la UMP.
Una proyección de Ipsos arrojó conclusiones similares, basada en un conteo parcial de votos, mientras que TNS Sofres fue el único centro de investigación que estimó que los socialistas y los verdes no alcanzarían una mayoría absoluta en el peor de los escenarios.
Para ser elegido en primera vuelta, según la ley electoral francesa, es necesario el 50 por ciento de los votos, algo que muy pocos candidatos consiguen. Todos los partidos que reciben al menos un 12,5 por ciento de apoyo en su distrito pasan a la segunda ronda.
En cualquier caso, la votación representó otro avance para el centroizquierda después de que tomara el control del Senado en 2011 y de que ganara la presidencia en mayo, por primera vez en 25 años. Una participación baja, de menos de un 60 por ciento, fue el mal dato para Hollande.
«Hay un ganador en la izquierda, pero no un gran ganador. Es una mayoría relativa y no una mayoría absoluta. En una crisis se necesitaba una mayoría absoluta», dijo Stephane Rozes, analista de la consultora política CAP.
Hollande necesita un amplio consenso para combinar algunas de sus promesas con los ajustes presupuestarios en la segunda mayor economía de Europa, que los propios responsables económicos del socialismo admiten como necesarios. El socialista también se propone realizar cambios impositivos que pueden hacer crujir a los bloques de izquierda y derecha.
Los comunistas y el trotskismo rechazan intenciones de Berlín de permitir mayor auditoría de la Unión Europea en las cuentas nacionales, y se muestran mucho más propensos a salidas como la que proponen los griegos de Syriza. Por lo pronto, el Frente de Izquierda, que lidera el antimercados Jean-Luc Mélenchon, sufrió un duro revés al quedar fuera de la contienda en el distrito en el que obtuvo una aplastante victoria Marine Le Pen, Hénin-Beaumont. «Lamentablemente no fue suficiente. Ella estará en la segunda ronda, no yo», admitió su rival ante las cámaras.
De confirmarse el próximo domingo la mayoría oficialista, sería la primera vez que un bloque de centroizquierda logre ocupar en Francia la presidencia y al mismo tiempo cuente con la mayoría absoluta en ambas cámaras del Parlamento.
Agencias DPA y Reuters,
y Ámbito Financiero


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