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Honduras: Micheletti, contra el mundo
Roberto Micheletti retiró su oferta de renunciar como presidente de facto de Honduras para facilitar una transición política. Desafiante, ayer dijo que no abandonará el cargo «ni aunque lo quiera el mundo».
«No voy a renunciar hasta que termine el período que me corresponde constitucionalmente», dijo Micheletti, y advirtió: «Aun y cuando el mundo me lo pida, aun y cuando los países que han estado intransigentemente viéndonos a nosotros con odio, sin justificación, aun así, no lo haré».
Sobre Zelaya, señaló que «él ya no es presidente de la República», sino que «él es un ciudadano común y corriente», pues ya el Congreso Nacional rechazó, el pasado día 2, su restitución.
«El Congreso tomó una determinación histórica y yo creo que desde ese momento él debe de entender que no tiene opción de retornar al poder, quieran los países amigos, los países vecinos o quiera el mundo que él retorne, en este país no va a retornar al poder», aseveró Micheletti en una entrevista con la radio HRN.
Micheletti reconoció que él había dicho que renunciaría si Zelaya desistía de volver a la Presidencia del país, de la que fue derrocado por los militares el 28 de junio pasado, cuando el Congreso lo designó a él como gobernante.
«Planteamos esa posición (de renunciar) antes de las elecciones (del 29 de noviembre), cuando él estaba insistiendo en que no existieran las elecciones y boicotearlas, y provocar desorden en las elecciones, mi temor era que no se pudiese producir ese proceso electoral tan limpio y tan bonito como sucedió», dijo.
«Yo fui electo por el Congreso y el único que me puede destituir o quitar de la posición es el mismo Congreso Nacional», añadió.
Interrogantes
«Yo me pregunto: ¿Y qué importan algunos días cuando tenemos ya prácticamente seis meses de estar lidiando con estos temas?, ¿Qué importaría para la comunidad internacional que yo me pueda quedar un día, dos días más» antes de que asuma el nuevo Gobierno el 27 de enero próximo, agregó.
Consideró que la exigencia sobre su renuncia «es una patraña posiblemente urdida aquí mismo, internamente, porque yo no veo cuál podría ser el interés de cualquier país del mundo de que yo me tenga que ir un día, dos días, siete días, once días antes» del 27 de enero, «qué sentido tiene eso».
Micheletti sentenció: «Ya se acabó todo esto, sigamos los hondureños viviendo en paz, queremos eso; hemos hecho todos los esfuerzos para ello y en este momento, cuando ya toda la tormenta pasó, no vamos a desistir».
El presidente electo, Porfirio Lobo, dijo la semana pasada que los gobernantes de Costa Rica y de Panamá, Óscar Arias y Ricardo Martinelli, respectivamente, le plantearon en nombre de la comunidad internacional la conveniencia de que Micheletti renuncie, reclamo que asumió personalmente con la esperanza de ganar reconocimiento internacional.
Además, según Lobo, le insistieron en que se debe integrar el Gobierno de reconciliación y la Comisión de la Verdad establecidos en el acuerdo firmado el 30 de octubre por comisiones de Micheletti y Zelaya, y otorgarse una amnistía para los implicados en el golpe del 28 de junio. Ayer Lobo insistió en este último punto ante el Congreso.
Agencias EFE y DPA


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