10 de abril 2015 - 00:00

Hora de endeudarse en euros

 Finalmente el Banco Central Europeo (BCE) ha iniciado su programa de estímulo cuantitativo a través del PSPP (Public Sector Purchase Programme) y, desde el pasado día 9, ha empezado a comprar en el mercado secundario deuda pública y privada por unos 60.000 millones mensuales hasta, al menos, septiembre de 2016 a la espera de una tasa de variación de los precios algo por debajo del 2% -para alejar el peligro de deflación- comparada con el 0% previsto para este año.

Por el contrario, la Reserva Federal, luego de seis años estudia retirar definitivamente los estímulos que han logrado ralentizar el crecimiento al punto de que recién ahora su producción y empleo superan los niveles anteriores a la crisis, con un déficit algo menor al 3% del PIB y un crecimiento esperado para este año de apenas algo más del 3%, con una tasa de desempleo que bajaría del 5,5% actual.

Dicho sea de paso, según un reciente estudio del FMI, el colapso financiero forzó a la banca internacional, principalmente a las entidades europeas, a limpiar sus balances y a desprenderse de activos que le creaban más problemas que beneficios, mientras la situación económica redujo a la vez el crédito. Por lo general, los bancos internacionales redujeron en un 5% el número de sucursales y filiales que tienen en el extranjero en el periodo posterior a la crisis financiera.

Insólitamente, las tasas de interés en Europa son históricamente tan bajas que llegan a ser negativas. Dados los caminos opuestos que están emprendiendo, las tasas ahora son significativamente más bajas en la eurozona que en EE.UU., lo que resulta muy atractivo para prestatarios de otros países no sólo por el diferencial de tasas para instrumentos homogéneos y con igual vencimiento, sino además en la expectativa de depreciación adicional el euro.

Así, las emisiones denominadas en euros -hasta final de febrero- por empresas reales y financieras estadounidenses ya han triplicado el volumen del mismo período transcurrido del pasado año, hasta superar los 33.000 millones. A lo que hay que sumarle las de otros países, principalmente China. Y todo esto financiado, finalmente, por el BCE como gran adquirente mayorista a costa de los ciudadanos comunitarios que al final pagan esta fiesta por vía impositiva o inflacionaria. Por el contrario, las economías endeudadas en dólares -en general, las emergentes- están preocupadas por su revalorización frente al euro.

Por cierto, esta excepcionalidad del panorama financiero dominante que no tiene precedente, justifica cierta inquietud entre las autoridades y operadores financieros. No es para menos, hoy 2,2 billones de deuda pública europea tiene tasas negativas. Suiza ha ido todavía un paso más allá y su Tesoro acaba de colocar títulos -por primera vez en la historia mundial- con vencimiento en 2025 a una tasa negativa del -0,055%. O sea, créase o no, los inversores estarían dispuestos a estar pagando durante 10 años al Estado suizo simplemente por mantener su dinero.

En la subasta de este miércoles 8 de abril, Suiza ha colocado 232 millones de francos suizos en títulos a 10 años con la rentabilidad citada del -0,055%. Además, ha colocado bonos con vencimiento en 2049, a un plazo de 34 años, con una tasa positiva del 0,422%. En lista de países que han emitido deuda con tasas negativas están Alemania, Francia, Holanda, Finlandia, Austria, Irlanda, Bélgica, Suecia, Suiza, Dinamarca y España. Por cierto, el franco suizo se ha revaluado fuertemente -cotizaba a 1,05 euro- lo que se ha traducido, además, en una considerable caída de los precios. La variación interanual del índice de precios al consumo se situó en marzo en el -0,9%.

La pregunta que queda en el aire es si están locos los que compran títulos con rentabilidad negativa. Y la respuesta es que muchos han ganado porque, como explica Víctor Alvargonzález, director de análisis de Tressis, la ganancia no llega al inversor a través del cupón que le abonen sino de la plusvalía que obtendrá con esta inversión por la diferencia entre el precio de compra y de venta, dado un gran comprador como el BCE. Por caso, "un inversor que haya apostado por una cesta de bonos alemanes ha ganado un 10% en el año", asegura Alvargonzález. A lo que hay que sumarle que la inflación ahora mismo es negativa, aumentando la rentabilidad.

(*) Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.

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