14 de abril 2014 - 00:35

Horas decisivas: temor máximo a una guerra entre Rusia y Ucrania

Un manifestante ucraniano es golpeado por un grupo prorruso en las escalinatas del metro de Járkov (este), la segunda ciudad más grande del país y uno de los principales centros  administrativos.
Un manifestante ucraniano es golpeado por un grupo prorruso en las escalinatas del metro de Járkov (este), la segunda ciudad más grande del país y uno de los principales centros administrativos.
Kiev y Slaviansk - Las fuerzas armadas ucranianas se preparaban anoche para lanzar una "operación antiterrorista a gran escala" en contra de los rebeldes prorrusos del este, elevando el riesgo de una confrontación militar con Rusia que convocó de urgencia al Consejo de Seguridad de la ONU y exigió a Occidente detener la inminente guerra civil en el país.

Enfurecido por la muerte de un funcionario de seguridad nacional cerca de la ciudad oriental de Slaviansk, Donetsk, el presidente interino, Alexándr Turchinov, dio plazo hasta hoy a las ocho de la mañana de Ucrania para que los grupos a favor de Moscú, que ocupan edificios gubernamentales, depongan sus armas.

"Sangre de los héroes de Ucrania fue derramada en la guerra que la Federación Rusa está librando contra Ucrania", sostuvo en un mensaje a la nación al anunciar que había ordenado el lanzamiento de una "operación antiterrorista de gran envergadura" contra los militantes prorrusos en la que participará el Ejército y las autodefensas del Maidán, que recibieron entrenamiento antes de ser incorporadas a la Guardia Nacional.

El ultimátum del Gobierno de Kiev, no reconocido por el presidente ruso Vladímir Putin, fue inmediatamente denunciado por el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso como una "orden criminal". "Es ahora responsabilidad de Occidente evitar una guerra civil en Ucrania", dijo en un comunicado. Agregó que los países europeos que apoyaron las protestas que derrocaron al mandatario prorruso, Víktor Yanukóvich, así como Estados Unidos, "están obligados a poner bajo control a sus pupilos, a instarles a que se distancien de los neonazis y otros extremistas y a cesar en el empleo de las fuerzas armadas contra el pueblo ucranio".

Moscú convocó con carácter urgente un debate sobre la situación en el este ucraniano en el Consejo de Seguridad de la ONU. Al cierre de esta edición, los países miembros se encontraban reunidos.

Además, el Gobierno ruso quiere que la situación se examine en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
La respuesta del Departamento de Estado norteamericano no tardó en llegar. En un comunicado titulado "Ficción rusa: la secuela; diez reclamos falsos más sobre Ucrania", alegó que "lo que está ocurriendo no estaría pasando sin la desinformación rusa y la acción de sus provocadores", o si "una gran fuerza militar rusa no estuviera apostada en la frontera, desestabilizando con su presencia amenazante".

Aunque Rusia no amenazó con intervenir militarmente ante la operación del Gobierno ucraniano, los analistas no descartan que Putin movilice a grupos de los 35.000 soldados apostados en la frontera con Ucrania o que incremente el apoyo a los rebeldes armados. En el pasado, prometió defender a "cualquier precio" a los ciudadanos rusos de la ex Unión Soviética.

Por mucho menos que un ataque de las fuerzas armadas ucranianas, decidió intervenir en Crimea. Las regiones orientales de Ucrania están habitadas por mayorías rusoparlantes. En la península anexada a Rusia, corresponde al 97% de la población; en Donestk, al 93%; en Lugansk, al 89% y en Odessa, al 87%, de acuerdo con el último censo ucraniano.

La arriesgada decisión de Turchinov, similar a la empleada por Yanukóvich antes de caer, se tomó luego del fracaso de los esfuerzos emprendidos por Kiev durante el fin de semana para someter a Donetsk. En esta región, que encabeza la rebelión contra la política central, las tropas de intervención especial se pasaron al bando opositor. En Slaviansk, un oficial de los servicios de Seguridad ucranianos y un activista pro-ruso murieron.

Kiev insiste en que las rebeliones están inspiradas y dirigidas por el Kremlin. Sin embargo, una acción para derrotar a los militantes armados corre el riesgo de llevar el enfrentamiento con Moscú a una nueva y peligrosa fase.

Ayer se celebraron también manifestaciones prorrusas y otras a favor de la unidad territorial en diferentes ciudades del este. En Mariupol, los manifestantes tomaron sin enfrentar resistencia la sede de la administración e izaron la bandera de la "república de Donetsk". En Jarkov, enfrentamientos entre ambos bandos dejaron 50 heridos.
Agencias AFP, Reuters, DPA, ANSA y EFE, y Ámbito Financiero

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