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‘‘Hoy somos sólo una empresa de chárter’’
El grupo sigue concursado, y su único gran acreedor es Iberia, a la que se le deben u$s 20 millones. Sin embargo, para volver a IATA habría que poner otros u$s 20 millones para hacer las paces con las otras aéreas. «Recién después de eso podría pensarse en el viejo proyecto de sumarse a una unión de aéreas como Star Alliance», dice la fuente.
Finalmente, la gran pregunta que nadie responde es si Austral seguirá existiendo o se la fusionará con Aerolíneas. Hay presiones de los pilotos de ambas empresas en uno y otro sentido, pero -como siempre- la decisión será de Ricardo Jaime. Y es sabida la alianza estratégica que une al secretario de Transporte con APLA, el gremio de los comandantes de Aerolíneas. No parece haber futuro para Austral, entonces. En tanto, los medios siguen esperando que Jaime cumpla con la promesa que hizo el viernes pasado, respecto de exhibir el convenio firmado por la presidente Cristina de Kirchner con su par venezolano, Hugo Chávez, y que habilitaría a Aerolíneas a volar a Teherán en código compartido con la bolivariana Conviasa. El funcionario desmintió la información dada por este diario ese mismo día, pero hasta ahora el contenido de ese convenio sigue siendo secreto. Por ahora, también, la ruta a Caracas sigue siendo cubierta con un Airbus 340, un cuatrimotor para 280 pasajeros, pensado para vuelos intercontinentales y transpolares, y no para una ruta regional.


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