10 de enero 2011 - 00:00

Hugo Fattoruso solo, un placer hipnótico

La novedad de la presentación de Hugo Fattoruso en el Boris Club de Jazz fue que el gran músico tocó y cantó solo, hipnotizando a un público que estalló en ovaciones al final de cada tema.
La novedad de la presentación de Hugo Fattoruso en el Boris Club de Jazz fue que el gran músico tocó y cantó solo, hipnotizando a un público que estalló en ovaciones al final de cada tema.
Actuación de Hugo Fattoruso (Boris Club de Jazz, 8 de enero). 

No es ningún secreto que Hugo Fattoruso es una de las grandes potencias creativas de la música rioplatense desde ya hace cinco décadas, empezando por los gloriosos años 60 cuando lucía el flequillo típicamente beatle de Los Shakers. Pasaron muchos años y el talento de este músico asombroso varió de estilo y se incrementó en virtuosismo. La novedad de su presentación en un flamante reducto jazzístico de Palermo es ver y oír a Fattoruso solo y unplugged, tocando un piano de media cola y eventualmente un acordeón, y, lógicamente cantando entre tema instrumental y tema instrumental, y presentando composiciones propias y ajenas, que anunciaba amablemente antes de cada numero.

Fattoruso solo en el piano hipnotizó al público atento y respetuoso que colmaba el lugar y explotaba en aplausos y avaciones al final de cada tema. Entre los momentos memorables de la noche se pueden citar dos versiones personalísimas de temas muy conocidos: el de la película Merry Christmas, Mr. Lawrence» (Furyo) de Ruychi Sakamoto, y nada menos que «Drive my car» de los Beatles dado vuelta hacia el jazz, con curiosos tarareos aquí y allá.

El gran Hugo tocó lo que quiso y como quiso, improvisando en medio de temas como «Fábrica de fábricas», jugando con las melodías y supliendo la ausencia de tambores (elemento esencial en un músico influido por el candombe) con una precisión y dinamismo increíbles para potenciar la cualidad percusiva del teclado.

En el medio hubo un pasaje de acordeón totalmentte instrumental, con Fattoruso de pie haciendo algo entre Bach y chamamé y vaya uno a saber qué más.

Tal vez el momento culminante fue un intenso y largo instrumental a todo jazz, «Ten more miles», y hasta un tema del legendario trío de jazz rock Opa -con el que grabó dos discos de culto en los Estados Unidos de mediados de los años 70- que cantó a pedido de un fan que obviamente quedó tan agradecido como todos los presentes que disfrutaron de este asombroso Fattoruso solo.

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