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Humo afectó al impopular Morales
Maestros de la educación pública intensificaron las protestas por aumentos salariales con cortes de calles de La Paz, mientras cientos de empleados de la Caja Nacional de Salud (CNS) manifestaron por el centro de la ciudad en oposición a un supuesto plan, negado por el Gobierno, de intervenir en sus cuentas.
Otro sector de mineros, encabezado por el dirigente radical Jaime Solares, volvió también a sacudir y colapsar La Paz a punta de dinamitazos, los mismos que el miércoles causaron tres heridos entre la Policía que custodia la Plaza de Armas. Similar panorama prevalecía en varias ciudades del interior del país, entre ellas Santa Cruz, Cochabamba y Tarija.
En un ejemplo de la tensión que reina en el país, Morales intentó participar ayer de la entrega de obras estatales en el municipio de Yacuiba (Tarija), límite fronterizo con la Argentina, pero su estadía fue interrumpida por una marcha de trabajadores de la educación y salud. La protesta fue reprimida por policías con gases lacrimógenos.
«Ésta es una prueba clara de que este Gobierno está actuando de manera dictatorial; el pueblo está siendo reprimido con gases, sin tomar en cuenta que había (en el acto cívico) padres de familia y menores», protestó David Tejerina, dirigente de los docentes en Tarija, en diálogo con medios locales.
Morales fue evacuado a la vez que debió ser suspendido el desfile cívico en conmemoración de la Batalla de la Tablada.
A pesar de que la presión se multiplica, el Gobierno no da el brazo a torcer. Los manifestantes «no conseguirán la adhesión de la población con el terror que pretenden imponer en el país», reaccionó en La Paz el ministro de la Presidencia, Oscar Coca, que volvió a llamar a la Central Obrera Boliviana al diálogo. Según el Gobierno, siete de los ocho pedidos de la COB fueron resueltos, excepto el de aumento salarial.
«Vamos a continuar con las protestas hasta que este Gobierno hambreador aumente los salarios» a los trabajadores por encima del 10% que puso en vigor en marzo, con carácter retroactivo a enero, anunció a periodistas una antigua dirigente de los maestros, Vilma Plata.
Frente a ese cuadro, uno de los más complicados del segundo mandato de Morales, una asociación integrada por movimientos sociales oficialistas, el Consejo Nacional por el Cambio (Conacalm), llamó «a una movilización para defender este proceso (iniciado en 2006 con la asunción de Morales), que costó esfuerzo a las organizaciones sociales».
El punto de quiebre en la popularidad de Morales tuvo lugar a fin de 2010, cuando el Gobierno dispuso un aumento del orden de hasta 80 por ciento en los combustibles, medida con la que debió dar marcha atrás por las protestas encabezadas por su propia base electoral. Desde entonces, se desató un proceso de inestabilidad de precios y la popularidad del presidente descendió muy por debajo de los niveles positivos cercanos al 60 por ciento de los que gozaba. Una reciente encuesta ubicó a Morales a la cabeza de las preferencias de voto presidencial, pero con sólo 22 por ciento, seguido de cerca por varios opositores.
Agencias AFP, EFE y Reuters, y Ámbito Financiero


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