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Humor grueso y elemental 3
Martin Lawrence
Martin Lawrence vuelve a interpretar por tercera vez a un agente del FBI experto en disfraces, que por algún motivo siempre termina disfrazado de la abuela gorda y anticuada del titulo original: Big Momma. Esta vez debe proteger y esconder a su hijo adoptivo perseguido por mafiosos. Como no podia ser de otra manera, el agente vuelve a transformarse en Big Momma, y de paso transforma también al fugitivo en una supuesta sobrina Charlene, con el objetivo de camuflarlo como pupila de la Georgia Girls School for the Arts. Es decir una escuela de señoritas, obviamente necesitadas de los sanos consejos de su flamante celadora experta en problemas del corazon y en desórdenes alimenticios.
No se puede dejar de reconocer que algunos pocos gags -sobre todo los más minimalistas- tienen su atractivo, como la escena en la que la abuela gorda posa semidesnuda para las jóvenes estudiantes de arte, lo que provoca los avances del guardia de seguridad de la institución. Pero son muy pocos, y encima, esta vez Big Momma ni siquiera es abuela, apenas tía. Igual, este es el tipo de producto que esta más allá de toda crítica.
Las dos películas anteriores cosecharon un par de cientos de millones de dólares, así que por lo visto la idea de ver a Martin Lawrence travestido en abuela gorda y ridículamente anticuada en la mejor tradición afroamericana debe resultarle atractiva a mucha gente. En fin, como diría Billy Wilder, nadie es perfecto.


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