24 de marzo 2014 - 00:00

Ideal para amantes de las experimentaciones

Valeria Pagola canta muy bien y cuando baila sus movimientos van en armonía con lo que va diciendo su voz y con lo que aportan las imágenes disparadas por Federico Joselevich Puiggrós.
Valeria Pagola canta muy bien y cuando baila sus movimientos van en armonía con lo que va diciendo su voz y con lo que aportan las imágenes disparadas por Federico Joselevich Puiggrós.
"Inevitable/Inagotable. Cierto Concierto". Int.: Valeria Pagola y Federico Joselevich Puiggrós. (Espacio Cultural Pata de Ganso; todos los sábados).

Cantante, bailarina, coreógrafa, Valeria Pagola se reconoce como una "investigadora". Es docente, disertante, y ha recibido varias veces apoyo de organismos públicos como el Ministerio de Cultura porteño o el Centro Cultural Rojas para mostrar sus pesquisas y para montar sus espectáculos.

"Inevitable/Inagotable" nació, precisamente, como una investigación subsidiada por Prodanza para trabajar con la voz en combinación con el movimiento. A Pagola le gustaron los resultados el asunto fue creciendo hasta convertirse en una propuesta artística, y la suma de un compañero para la parte visual y digital fue el paso siguiente y necesario.

El subtítulo de su espectáculo "Cierto concierto" es atinado, porque de algún modo se lo podría describir como un concierto. Es decir, hay una sucesión de piezas musicales que no son siempre canciones aunque muchas veces hay melodías tarareables- que se van construyendo con la voz trabajada como instrumento, sin letras que relaten historias, y con el respaldo sonoro de aerófonos e idiófonos, todos pequeños y muchas veces de juguete, que va modificando con ayuda de pedales que ella misma maneja. Pagola se planta frente al micrófono y canta muy bien, con una garganta que se descubre claramente muy entrenada, aun en el canto lírico. Pero, a la vez, mueve su cuerpo, aunque sólo por momentos como una bailarina medianamente convencional. Y lo que dice con el cuerpo va en armonía con lo que va diciendo su voz y con lo que aportan las imágenes en movimiento, figurativas o no, que están maravillosamente trabajadas y que son disparadas por Federico Joselevich Puiggrós.

A todo eso, suma algunos recursos escenográficos extra: un cajón peruano que sirve de depósito de juguetitos, un montón de ranitas a cuerda, otro montón de huevitos sonajero, y un vestuario despojado y muy sencillo.

La experimentación es siempre bienvenida. Y nada mejor que los espacios alternativos, los que habitualmente se reconocen como "off", para mostrar las búsquedas de artistas que no están destinadas a las multitudes ni a la digestión fácil. Para quienes gusten de ese tipo de opciones, he aquí algo para curiosear.

R.S.

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