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Iguazú repitió cumbre de talentos juveniles
Una vista del multitudinario cierre musical de «Iguazú en concierto», con todas las orquestas, coros y solistas infantiles y juveniles que participaron este año del ciclo impulsado por Andrea Merenzon.
Estos festivales internacionales de orquestas infanto-juveniles reúnen a lo largo de una semana (en este caso, del 21 al 27 de mayo) a centenares de músicos y cantantes, niños y adolescentes, llegados de los más alejados lugares del mundo. En esa larga lista hay prodigios con aspiraciones de profesionalismo y chicos que sólo desean divertirse con la música. Y todo concluye cada año con un megaespectáculo sinfónico-coral del que participan todos ellos sobre un escenario montado en la explanada del hotel Sheraton, en el corazón del parque nacional y con las imponentes Cataratas como escenografía.
Este año actuaron en Iguazú orquestas argentinas y de otros países: Angola, Bolivia, Brasil, China, Ecuador, Francia, Paraguay, Trinidad y Tobago y Rusia. También hubo coros de Puerto Iguazú, Posadas, Córdoba, Mendoza, Sante Fe, Bernardo de Irigoyen (Misiones) y Estados Unidos. Finalmente, los solistas -donde se puedan encontrar quizá profesionales en el futuro cercano- fueron los argentinos Guido Aberastain (tenor, 13 años), Guido Gavazza (bandoneón, 14), Katia Blejer (violín, 14), Manuel Martínez (piano, 16); los sorprendentes autralianos Joshua Han (piano, 9) y Oscar Han (violín, 11); los brasileños Leonardo Jaffé (violín, 14), Marcus Vinicius (contrabajo, 12), Pedro Cardim (violín, 18) y Adriane Cabral (violín, 12); y la oboista coreana de 13 años Yeon-Su Nam, una de las visitas más elogiadas por su virtuosismo.
Siempre rodeados de padres y profesores, todos esos niños y jóvenes participaron de talleres y clases y fueron protagonistas de conciertos, a razón de tres o cuatro números por función, en distintos hoteles de la ciudad y en el bellísimo anfiteatro Ramón Ayala en el hito de tres fronteras. Y, como siempre, el punto culminante fue el concierto multitudinario del sábado por la tarde, esta vez dedicado especialmente a la música de películas, dirigido por responsables de los distintos grupos visitantes y con Gustavo Santaolalla como conductor, cantante e instrumentista invitado para hacer «Iguazú» del film «Babel», «De Ushuaia a la Quiaca», de «Diarios de Motocicleta», y «La Bamba», dentro del programa, y el popular can can de Offenbach, batuta en mano, a manera de bis.
En esa mezcla de sonidos, orígenes culturales, edades, grados de estudio y perfeccionamiento, no corresponde buscar perfecciones. Lo que no significa que no hubiera momentos de virtuosismo y de ensamble muy bien logrado, aun en el multitudinario concierto del sábado. El resto debe valorarse por la significación cultural, educativa y social que excede ampliamente cualquier análisis crítico. Por lo demás, la presencia de figuras como Boy Olmi, Soledad Silveyra, Hilda Lizarazu y Magdalena Ruiz Guiñazú, o Guido y Mónica Parisier en representación de la fundación Make A Wish, colabora en la difusión de este encuentro anual. Y no faltó el toque farandulero en la presencia de Ingrid Grudke, Jésica Cirio, la «Niña Loly», o Jorge Rial quien, en la previa del concierto de clausura, festejó con el gobernador de Misiones Maurice Clos (que también presenció varios conciertos) y el Ministro de Turismo Enrique Meyer la nominación de las Cataratas como una de las nuevas siete maravillas del mundo.
La provincia de Misiones y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) fueron los sostenes principales, a los que se sumaron varias empresas privadas, para financiar un proyecto que sin duda tiene un costo logístico alto.
Andrea Merenzon puede darse por satisfecha, una vez más, por el deber cumplido.


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