1 de abril 2011 - 00:00

Illia unió a radicales y peronistas disidentes

Arriba, Luis Brandoni departe con Mauricio Macri y el ministro de cultura Hernán Lombardi. Debajo, Fernando de la Rúa con Macri, Chiche Duhalde y Emma Illia, hija del ex presidente homenajeado por la obra de Rovner.
Arriba, Luis Brandoni departe con Mauricio Macri y el ministro de cultura Hernán Lombardi. Debajo, Fernando de la Rúa con Macri, Chiche Duhalde y Emma Illia, hija del ex presidente homenajeado por la obra de Rovner.
En año electoral, la cartelera teatral volvió a insistir con el espectáculo que resalta la figura más incuestionable del radicalismo, «Don Arturo Illia». La obra de Eduardo Rovner, repuesta anteanoche, unió a radicales y peronistas disidentes en una función especial con sólo una ausencia notoria, los kirchneristas. Entre políticos y farándula, el hall del Teatro de la Comedia congregó a Mauricio Macri, Chiche Duhalde, Fernando de la Rúa, Rodolfo Terragno, Patricia Bullrich, Ricardo López Murphy, Claudio Lozano, Graciela Ocaña, Hernán Lombardi, León Arslanián, José Ignacio López, Ivo Cutzarida, Virginia Lago, María Rosa Fugazot y Patricio Contreras, entre otros.

El drama sobre el mandatario radical depuesto por Juan Carlos Onganía y caricaturizado como una tortuga en varios medios gráficos de la época, reivindica su obra de gobierno. La cronología va desde sus comienzos en el área de la salud, en la localidad cordobesa de Cruz del Eje, hasta el momento de su muerte. Luis Brandoni en el protagónico (que en su primera versión encarnó Arturo Bonín) le da ahora al personaje, además de convicción y decisión, un insospechado costado humorístico que despierta ciertas carcajadas en los espectadores, y que lo humaniza aún más.

No por azar se eligió la obra inconclusa de Illia, y los embates que su gobierno debió padecer por obra de la intolerancia, como un emblema de campaña. En la previa, el ministro de Cultura Hernán Lombardi lo describió como «un ejemplo permanente, porque pudo demostrar que no hay que hacer gestos altisonantes para gobernar la República». Lozano destacó que «hizo votos concretos para garantizar que la democracia fuera de todos»; Bullrich remarcó que «tenía muchos valores positivos y no pudo gobernar» y Chiche Duhalde lo recordó como «uno de los políticos más honestos que ha tenido la Argentina». De la Rúa tuvo una noche extrañamente efusiva, temperamento que mostró a la hora de hablar de su correligionario: «Quien lo conoció no lo olvida. Enseñaba con su prestancia y con su conducta. Fue un presidente ejemplar. El pueblo reivindicó los valores de la democracia que él encarnaba». Y finalizó: «Hay que andar mucho para encontrar otro Illia».

El texto de la obra, revisado por Rovner con respecto a la primera versión y enfatizado por Brandoni, acentuó en algunas escenas, sin camuflar el paralelismo con la actualidad, tópicos como la pelea de Illia con los medios y la presión de los sindicatos y los organismos internacionales sobre su gobierno. El decreto que anuló los contratos petroleros y las leyes de medicamentos y de salario mínimo, vital y móvil, fueron especialmente aplaudidos desde la platea.

Brandoni recibió durante las casi dos horas que dura la obra aplausos cerrados que terminaron de pie. Y junto a él, los también celebrados Manuela Pal y Nacho Gadano, en la piel de su hija y su secretario privado, respectivamente. Emma y Leandro Illia, hijos del ex presidente, y Luis Caeiro, el secretario, se unieron a los actores para dar fin a una velada entre cuyos objetivos centrales estuvo el de recuperar la adormecida mística radical.

Dejá tu comentario