21 de marzo 2011 - 00:00

Imparable: Djokovic encadenó su tercer título consecutivo

El grito de desahogo de Djokovic. El serbio dio vuelta un partido complicado ante el N° 1 y reivindicó con creces su escalada al segundo puesto del ranking mundial.
El grito de desahogo de Djokovic. El serbio dio vuelta un partido complicado ante el N° 1 y reivindicó con creces su escalada al segundo puesto del ranking mundial.
Novak Djokovic, desde hoy número dos del mundo, desdibujó a Rafael Nadal en la final de Indian Wells, primer Masters 1000 de la temporada, con una victoria por 4-6, 6-3 y 6-2, en dos horas y 25 minutos. El serbio, que de esta forma logró su primera victoria ante el español en una final, sumó así su segunda corona en Indian Wells tras el título conseguido en 2008 ante el estadounidense Mardy Fish. Además, embolsó un premio de 611.000 dólares y sigue imparable en este 2011 tras las victorias en el Abierto de Australia y en el torneo de Dubái. Como si todo esto fuera poco, acumula 20 victorias seguidas desde la Copa Davis, en diciembre.

La central del Valle de Coachella vivió un gran partido entre las dos mejores raquetas del circuito y, aunque el español ofreció una gran versión en el primer set, se desinfló con el correr de los minutos, antes de ser expuesto por el estratosférico momento que atraviesa su rival.

El número uno del mundo consiguió una primera ventaja con dos «breaks» en el primer set haciendo gala de su agresividad, un saque potente y mostrando una gran efectividad con el revés paralelo. Djokovic resoplaba. No encontraba su juego y se veía superado en todas las facetas ante un rival en completo dominio de sus facultades técnicas y físicas.

Pero el duelo dio un giro de 180 grados. Primero, se convirtió en toda una batalla por el control del servicio en el segundo set, repleto de quiebres que llevaron a Nadal a hacer amago de tirar la raqueta contra el suelo. Finalmente, sus errores no forzados nivelaron la balanza.

Pero no fue hasta el set definitivo donde Djokovic apabulló con su mejor tenis. Desde el comienzo, buscó las líneas, resultó demoledor con el saque y brutal desde la línea de fondo. El suyo fue todo un recital de confianza y juego. Y Djokovic puso el broche con un juego en blanco antes de su explosión de júbilo en la pista número uno de Indian Wells.

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