5 de diciembre 2008 - 00:00

Incaa subió tope en subsidios pero menos dinero en 2009

Funciona desde esta semana el nuevo plan de fomento del Incaa, que actualiza montos de subsidios por medios electrónicos según la confiabilidad y experiencia que puedan demostrar las diversas empresas productoras, o la expectativa que algún debutante le despierte a la propia gente de cine. Hay dos comités de evaluación, compuestos por productores, directores, técnicos y guionistas, y uno de apelación, «por si el candidato es desahuciado y sale furibundo», sintetiza la presidenta del Incaa, Liliana Mazure.

Al respecto, aclaró el gerente de Fomento, el veterano Alberto Urthiague: «El subsidio del Incaa es una manera de disminuir el riesgo de inversión, es un recupero de costos, pero no una ganancia. Su tope no es de 100% que pueda aducir el productor, sino del costo (bastante menor) que le reconoce el Incaa». Así, una película de $ 3.500.000 solo recuperará hasta $ 1.400.000 por subsidio. El resto debe ganarlo en taquilla, que también conlleva su reconocimiento fiscal. «Pero hay una sorpresita», dice Mazure: «En 2009 no tendremos tanta plata, porque el primer semestre fue flojo, y desde octubre bajó mucho la recaudación en boleterías». De allí la conveniencia de ajustar gastos. Por ejemplo, se acabó la compra de derechos de antena (frustrando de paso la doble venta al Incaa y HBO que intentaron algunos pícaros).

«El Incaa tiene 385 derechos, de los cuales 157 se llegaron a pagar a $180.000 cada uno, a veces para emitir recién cuatro años más tarde. Un absurdo. Es más lógico que los productores conserven sus derechos y los canales mismos compren y coproduzcan cine, lo cual empujamos desde nuestro lugar como productores de contenidos en el Consejo Federal de Televisoras Públicas. Por ejemplo, ahora Canal 7 volcará en el concurso nacional de telefilms del Bicentenario lo que le pagamos por un espacio», dice la presidente del Instituto.

Sobre el nuevo plan de fomento, Mazure explicó: «Cuando llegué debimos cerrar tres días para hacer un inventario de expedientes. Igual con las normativas de fomento, donde a veces encontramos hasta seis resoluciones distintas sobre un mismo asunto. Corregíamos una y se enredaba otra. Para este nuevo plan pedimos propuestas a todos los sectores, las comparamos, y luego algunos corregían su propia propuesta y la reenviaban. Creo que está bien consensuado».

Igual aparecieron quejas de supuesto favoritismo a las empresas grandes y medianas. «No es tan así. Para quienes recién empiezan solo se pide algún antecedente, que puede ser un corto, un trabajo de asistencia. Y dada la composición de los comités, casi todos conocen a casi todos, saben si los candidatos son buenos o poco fiables. Otra posibilidad es presentarse a los concursos de operas primas, telefilms, Gleyzer, Bicentenario, etc.», sugirió.

Más adelante advirtió una hiperinflación de voluntades: «Ya hay 70 películas listas para estrenarse en 2009, y más de 700 proyectos dando vueltas, 300 de ellos en Jurídicos, demorados por algún trámite mal hecho. Los comités sólo podían atender cinco por reunión. Ahora muchos saldrán en un máximo de cuatro meses», señaló la funcionaria.

¿Y qué pasa con los polémicos 3° J, los famosos proyectos aprobados discrecionalmente por gestiones anteriores? «Le pedimos al juez copia certificada de los expedientes, lo que va haciendo paulatinamente», se defiende. El Incaa había asumido una deuda de 7 millones, ya se pagaron 3 por los trabajos terminados, quedan 4. No daremos un 3° J más».

En la charla entran también las propuestas de reforma a la Ley de Cine («la actual solo reconoce las producciones en 35 mm., pero ahora hay que considerar hasta la transmisión por celular»), el presente de Ibermedia, las nuevas generaciones («muchos se largan con la digital y después vienen a reclamar apoyo, pero no pueden recibir el mismo trato que quien cumplió todos los pasos para pedir un crédito»), los planes de mayor participación en los lanzamientos de próximos estrenos («hay películas a las que les iría muchísimo mejor estrenando en el interior antes que en Capital, y otras que no viene al caso darlas en salas del Incaa»), y el actual proyecto de ley de asimilación del cine a las actividades industriales, impulsado por la UIA: «de este modo, las productoras dejarán de ser consideradas como empresas de servicio, y entrarán en la categoría de Pymes, pudiendo así recibir el apoyo de los planes de promoción industrial».

Como al pasar, Mazure comentó otra cosa, que algún día deberá tratarse: «Estamos observando con mucho interés las leyes de mecenazgo de Brasil y México, pero esta gestión no es muy afecta a las deducciones impositivas. ¡Me dan en la cabeza si yo presento un proyecto de esos!».

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