11 de junio 2009 - 00:00

Inclasificable conjura de fantasmas

Matthew McConaughey es el mujeriego compulsivo acosado por  los fantasmas de ex novias despechadas y de su tío piola (Michael Douglas) en la increíblemente descuidada «Los fantasmas de mis ex».
Matthew McConaughey es el mujeriego compulsivo acosado por los fantasmas de ex novias despechadas y de su tío piola (Michael Douglas) en la increíblemente descuidada «Los fantasmas de mis ex».


«Los fantasmas de mis ex» (Ghosts of Gilfriends Past, EE.UU., 2009, habl. en inglés). Dir.: M. Waters. Guión: J. Lucas y S. Moore. Int.: M. McConaughey, J. Garner, M. Douglas, A. Archer, L. Chabert.

En «Qué bello es vivir» de Frank Capra, 1946, un ángel baja a la tierra para mostrarle a George Bailey (James Stewart) lo que habrían perdido sus seres queridos si él no hubiese existido. En «Los fantasmas de mis ex», unos aparecidos vienen a advertirle a Matthew McConaughey (su personaje se llama Connor, pero es idéntico a Matthew McConaughey) lo que va a perder él si no se deja de seducir y descartar mujeres, incluso de a varias y por teleconferencia.

A lo mejor los guionistas Jon Lucas y Scott Moore quisieron hacerle un homenaje a Capra con esta «vuelta de tuerca», con lo cual habrán conseguido seguramente que se dé vuelta en su tumba. El director Mark Waters, por su parte, demostró un oficio razonable en «Las crónicas de Spiderwick», aunque no es menos cierto que ahí tenía detrás una historia de la escrito-ra Holly Black y el ilustrador Toni Di Terlizzi.

Acá tiene un guión según el cual Connor Mead se volvió insensible y alérgico al compromiso amoroso -vale decir, misógino-, cuando siendo adolescente vio a la chica de sus sueños infantiles besarse con otro muchacho. Eso, la temprana educación misógino-sexual de un tío piola (Michael Douglas) y su trabajo como fotógrafo estrella de «Vanity Fair», modelaron el repugnante sujeto que acude a la boda de su único hermano sólo para boicotearla. Pero, qué pasa: producto de una intoxicación alcohólica o cosa por el estilo, sólo él ve corporizarse a su tío ya muerto, y ahora aparentemente reformado (con los títulos finales se verá que no es tan así) y también a dos de sus ex, una muerta y la otra no. O algo así. Entre los tres lo pasean por su pecaminosa vida pasada, le adelantan las sombrías consecuencias futuras y le señalan la mujer adecuada para evitar esas consecuencias. Lector, adivine quién.

Dicho así parece interesante, pero espérese nomás a ver cómo está contado. Y eso no es todo: al mal gusto y la falta de gracia del argumento súmense unos actores actuando como apurados o avergonzados (¡ay Anne Archer!). Lo de Michael Douglas será una caricatura, pero por lo menos compone una.

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