- ámbito
- Edición Impresa
Indec: cambiar para que nada cambie
José Luis Espert
Pero la doblada de apuesta de los magullados pingüinos no termina allí. Además, el decreto 927/2009 crea y ordena a una Comisión de Evaluación y Seguimiento de expertos en estadística que evalúe desde 1999 hasta hoy: 1) la elaboración, 2) la aplicación, 3) la pertinencia y 4) la actualización (base abril de 2008) de la Metodología Nº 13, nombre con el que conoce a la vieja base de 1999 del IPC (correspondiente a la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares de 1995/1996). Otra orden que Cristina Kirchner le da a la comisión de expertos es de que al momento de cumplir los objetivos 1, 2, 3 y 4 con la Metodología Nº 13 consulte a todos los antecedentes que hay en la materia, incluyendo el Informe Boskin de los EE.UU. de 1996.
Cumplir los puntos 1, 2, 3 y 4, investigando 120 meses con miles de precios por mes, puede llegar a demandar más tiempo del que a D'Elía le hubiera llevado ganar el Gran Cuñado de Tinelli. Así, que el día que estén las conclusiones de la Comisión, a lo mejor Moreno ya estará disfrutando de unas merecidas vacaciones y los problemas que se discutan en la Argentina serán otros, muchos más delicados que la inflación.
Por otro lado, el Informe Boskin de los EE.UU. midió el quantum y detectó los motivos de la sobreestimación que el IPC-U (urbano) de Laspeyres (como el que se usa en la Argentina) hacía de la verdadera inflación americana para el período 1967-1996. El Indice de Laspeyres tiende a sobreestimar la inflación al no captar, o captar de manera imperfecta, por ejemplo, los «efectos sustitución», porque usa los ponderadores del período base. De modo que si en la Argentina se conforma una Comisión «a la Boskin» (la comisión de expertos del Decreto) y analiza el período 1999-2009, es probable que también descubra que los precios informados por el Laspeyres del INDEC tienden a sobreestimar a la inflación «verdadera», o más cercana a un costo de vida.
Datos falsos
¿Sería ésa una validación de lo que ha hecho el INDEC en los últimos años? De ninguna manera. Un índice que capte los efectos sustitución y otras yerbas (como el IPC-Encadenado de los EE.UU.) mostraría que la inflación argentina tiende a ser más baja desde 1999 hasta hoy que la medida por el «viejo» Laspeyres. Esto es así acá, en EE.UU. y en la China. Pero lo que aquí se ha hecho es cargar datos que son mentira, que no son reales, que son menores a los verdaderos. No es un problema de metodología. Es un problema de adulteración de datos que también ocurre con el desempleo, la pobreza, la indigencia, la industria y el PBI.
Solucionar el problema del INDEC implica prescindir de aquella gente que lo destruyó y reincorporar a los que fueron expulsados por las huestes morenistas, lo cual requiere que Néstor Kirchner se tome un té de tilo. Así de simple y de complicado.
Interrogante
Pero por si todo eso no fuera poco, el Decreto, cuando le ordena a la Comisión los puntos 1 a 4, dice «todo ello sin perjuicio de la calidad y consistencia de la información, integridad (robustez de los datos), oportunidad, periodicidad y publicidad de la estadística producida por el INDEC». ¿Para qué tanta pompa, entonces, con la comisión y los profundos estudios que hará, si ya el decreto decreta que la información del INDEC está para competir con la Inmaculada Concepción?
O sea, a la demanda social por información veraz, el Gobierno contestó ascendiendo a los que dibujan los números del instituto que provee estadísticas del país de todos (no sólo de los Kirchner), proponiendo un estudio de tiempos y tamaños chinos y decretando que el trabajo del INDEC está «OK». Es lo mismo que hizo con el Consejo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES: nombró sólo a kirchneristas que habían aplaudido la confiscación que hizo el Gobierno de Cristina de Kirchner de los ahorros de los aportantes al sistema de capitalización tenían en las AFJP y que ahora nutrirán, en las palabras de Amado Boudou, un nuevo BANADE, servido para a UIA.
Cambiar para que nada cambie.


Dejá tu comentario