15 de septiembre 2010 - 00:00

“Indeclinable”, pero sólo por una hora

Santiago - Nueve militares chilenos condenados por violaciones a los derechos humanos cancelaron una huelga de hambre que habían anunciado ayer como «irrenunciable e indeclinable», apenas una hora después de iniciada.

El repentino cese del ayuno, mediante el que los reclusos buscaban beneficios penales, suscitó un aluvión de versiones contradictorias que tratan de explicar el cambio de actitud de los nueve presidiarios.

Los allegados a los represores, presos en la cárcel de Punta Peuco, al norte de Santiago, señalaron que el medida de fuerza concluyó a raíz de las conversaciones sostenidas con representantes de la Gendarmería y del Ministerio de Justicia, en las que estos últimos se comprometieron a estudiar algunas de las demandas. Sin embargo, según indicaron fuentes que pidieron el anonimato, el cambio de actitud obedeció a una intervención directa de un alto mando del Ejército. Según esas versiones, el general Marcos López, jefe de la Guarnición Militar de Santiago, se comunicó telefónicamente con la cárcel y habló con el general retirado Raúl Iturriaga Neumann, el oficial de más alto grado entre los protagonistas de la huelga de hambre. De lo que se dijo en esa conversación nada se sabe, pero tras ella se anunció el término de la protesta.

Agencia EFE

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