El cambio de estación no solo se percibe en la temperatura o en el color de las hojas. Hay muchas personas que notan una baja en la energía, lo que inevitablemente impacta a su salud y su rutina. Esa sensación, que al principio aparece leve, puede sostenerse durante días o incluso semanas.
Por qué nos sentimos más cansados en otoño y cómo combatir la astenia otoñal
Con la llegada de las temperaturas más frías, el cuerpo sufre cambios y eso afecta tanto el ánimo como la energía diaria.
-
Recorte de servicios: el Congreso alerta por ajuste en salud y transporte
-
Floppy Tesouro dio una importante actualización sobre su salud tras haber sido internada
Cuando llega el otoño, la tempreatura cambia abruptamente y el cuerpo necesita ayuda para adaptarse.
En esta época del año, el organismo atraviesa un proceso de adaptación que altera el descanso, el humor y la concentración. Por eso, entender exactamente qué es lo que pasa permite actuar a tiempo y evitar que ese desgaste afecte el bienestar general.
Los motivos del cansancio: qué es la astenia otoñal y por qué aparece en esta época
La astenia otoñal es un estado pasajero que surge con el cambio de estación y se trata de una sensación de debilidad general que no se debe a un esfuerzo físico en sí. A diferencia del agotamiento que uno puede sentir en el día a día, este no desaparece después de dormir o descansar.
Este cuadro aparece por una combinación de factores, para empezar, está la menor exposición a la luz solar. Durante el otoño, los días se acortan y el organismo produce más melatonina, la hormona vinculada al sueño. Ese aumento genera una sensación de somnolencia durante el día y al mismo tiempo, baja la serotonina, asociada al bienestar emocional.
Otro punto fundamental es el cambio de temperatura. La realidad es que el cuerpo necesita adaptarse al frío y, en ese proceso, puede gastar más energía. Además, en esta misma época aumentan tanto los resfriados como los cuadros virales, lo que obliga al sistema inmune a trabajar más.
Además, la vuelta a la rutina después del verano influye en este proceso, ya que los horarios se vuelven más estrictos, hay una mayor carga laboral y mucho menos tiempo al aire libre, lo que inevitablemente genera estrés. De todas formas, la astenia otoñal no implica una enfermedad, se trata de una reacción del cuerpo frente a los cambios ambientales y hábitos diarios. Suele durar entre 2 y 4 semanas, hasta que el organismo logra readaptarse.
Sintomas de la astenia otoñal
Este estado se manifiesta a través de señales físicas y emocionales que pueden confundirse. El síntoma principal es el cansancio persistente. Este aparece incluso sin haber realizado actividades exigentes, generando una sensación de debilidad que dificulta hasta las tareas más simples del día.
También es frecuente la somnolencia durante el día. Muchas personas sienten ganas de dormir en horarios poco habituales, lo que afecta la concentración y el rendimiento en el trabajo o el estudio. Por el lado emocional, pueden aparecer irritabilidad, apatía o tristeza leve, todo esto viene de la mano de la perdida de interés por las actividades habituales.
Otro aspecto a tener en cuenta son los cambios en el apetito. Algunas personas comen menos, mientras que otras buscan alimentos todo el tiempo, lo que responde al desajuste en los ritmos biológicos. Por lo general, estos síntomas son leves y temporales, si se llegan a extender más de un mes o se intensifican, lo mejor es consultar con un profesional para descartar otras causas.
Cómo combatir este trastorno estacional
Aunque la astenia otoñal suele desaparecer por sí sola, existen hábitos que ayudan a atravesar este período de forma más llevadera. Uno de los puntos centrales es mantener una actividad física regular. El ejercicio favorece la liberación de endorfinas, que mejoran el estado de ánimo y contribuye a lograr un descanso más profundo durante la noche.
La exposición a la luz natural es fundamental porque salir al aire libre durante el día ayuda a regular el reloj biológico, aunque sean solo unos minutos diarios. De la mano con esto, es importante dormir entre 7 y 8 horas por noche para recuperar energía y estabilizar el organismo.
La alimentación debe ser variada y equilibrada. Hay que incorporar frutas, verduras y alimentos ricos en vitaminas para fortalecer el sistema inmune, fundamental en otoño e invierno, donde aumentan los cuadros respiratorios. Además, sostener rutinas estables de comida y descanso reduce el impacto del cambio de estación y permiten que el cuerpo se adapte.
- Temas
- Salud






Dejá tu comentario