28 de enero 2009 - 00:00

Indigna a India ola de fundamentalismo hindú

La directora decine LoveleenTandan(izquierda) y laactriz FreidaPinto bailan enuna celebraciónen Bombay, lasemana pasada.La industria delcine india,conocida comoBollywood,muestra unacara desinhibidadel país queenoja a lossectores másreligiosos.
La directora de cine Loveleen Tandan (izquierda) y la actriz Freida Pinto bailan en una celebración en Bombay, la semana pasada. La industria del cine india, conocida como Bollywood, muestra una cara desinhibida del país que enoja a los sectores más religiosos.
Nueva Delhi - Ciudadanos, activistas y líderes políticos mostraron su indignación por el reciente asalto a un grupo de chicas en un bar nocturno a cargo de un grupúsculo de extrema derecha hindú que las acusaba de «violar los valores tradicionales» de la India.

«Es totalmente inaceptable. Estamos en estado de 'shock'», dijo por teléfono la presidenta de la ONG de defensa de las mujeres, Women Power Connect (WPC), Ranjana Kumari.

Un grupo de activistas de la organización integrista hindú Sri Ram Sena («El Ejército de Ram») irrumpió el sábado pasado en un bar nocturno de la localidad sureña de Mangalore, donde propinaron puñetazos y tiraron de los pelos a varias chicas alegando que por el hecho de estar allí violaban «las normas tradicionales indias» y mostraban una actitud «obscena».

«Esto es puro 'talibanismo'. Comportamientos de este tipo no son propios de nuestra cultura», lamentó Kumari, quien tachó a los integristas como «gente intolerante con la nueva mujer india, que se muestra segura e independiente».

En un lenguaje similar se ha expresado la ministra india para la Mujer y el Desarrollo Infantil, Renuka Chowdhury, quien en declaraciones a la cadena delhí «NDTV» acusó a los integristas de buscar la «talibanización» de la India.

Editoriales

La prensa local también dedicó duros editoriales contra el asalto, y los ciudadanos alzaron la voz contra la «policía moral» hinduista, al tiempo que expresaron temor por que este tipo de ataques puedan repetirse.

«A la generación de hoy le encanta salir y disfrutar con sus amigos en bares, discotecas y restoranes. Pero después de este ataque, me da miedo», dijo a la agencia IANS Ranjana Goswami, una mujer con dos hijos que vive en Bangalore, capital de la región donde tuvo lugar el asalto, Karnataka.

Joshua Shetty, un informático de Bangalore, se mostró más duro y recordó que «ir a un bar no es ningún delito, y la gente que va a bares no está violando ninguna ley ni molestando a nadie». «Estas 'brigadas morales' no tienen derecho a enseñarnos lo correcto o lo incorrecto», zanjó.

El revuelo que se levantó tras el asalto desembocó en la detención de 26 activistas del Shri Ram Sena, entre ellos, su líder.

«El jefe del grupo, Pramod Mutalik, fue detenido hoy», confirmó una fuente policial regional, aunque otras fuentes oficiales indicaron a los medios locales que el arresto responde a su incitación a la violencia interreligiosa y no al ataque del sábado.

Además, el asalto ya derivó en una pugna política entre el Partido del Congreso, que encabeza el Ejecutivo indio, y el conservador Bharatiya Janata Party (BJP), principal partido de la oposición y que gobierna en Karnataka.

Condena

El BJP se desmarcó del ataque y aseguróque el Shri Ram Sena no forma parte de la red de grupos hinduistas que le dan apoyo. Según la agencia PTI, el portavoz del BJP, Rajnath Singh, condenó con dureza el atentado, aunque acusó al resto de partidos, «supuestamente laicos», de tener fobia a su partido, en alusión a las críticas contra el BJP.

Cientos de organizaciones religiosas, sociales y políticas actúan como satélites derechistas del BJP, casi todas agrupadas en el movimiento Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), que propugna el concepto de «hindutva» o «hinduidad», que tiene sus raíces intelectuales en el nacionalismo cultural hindú.

Los radicales han asaltado en los últimos años exposiciones de arte que mostraban deidades al desnudo, denunciaron supuestos casos de violación de la tradición india y protagonizaron altercados con otras minorías religiosas.

En la India, sobre todo en las zonas rurales, la mujer sufre todavía una gran discriminación y es víctima de la violencia, muchas veces en el ámbito del hogar.
Según los últimos datos difundidos por la Oficina Nacional de Registro de Delitos (NCRB), en el país asiático se cometieron 185.312 delitos en 2007 contra las mujeres y 75.930 fueron clasificados como « actos de crueldad de maridos y familiares».

Casi 50.000 de los delitos registrados fueron por acoso y agresión sexual.

Agencia EFE

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