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Indisciplina militar preocupa a Israel
Benjamín Netanyahu
Los primeros síntomas de rebelión surgieron hace menos de un mes, cuando soldados del Batallón Shimshón, pertenecientes a la prestigiosa Brigada Kfir, mostraron carteles en una ceremonia de jura de bandera ante el Muro de los Lamentos de Jerusalén que decían «No evacuaremos (el asentamiento en Cisjordania de) Homesh».
Esa colonia fue una de las últimas desmanteladas por el Ejército en el verano boreal de 2005, pero su recuerdo ha sido rescatado por los cadetes como símbolo de resistencia a futuras evacuaciones del territorio ocupado palestino.
La situación refleja la difícil tesitura en la que se encontrarían si se vieran obligados a cumplir órdenes en ese sentido de sus superiores.
Las muestras de rechazo se sucedieron el lunes, cuando dos soldados del Batallón Najshón se subieron al tejado de un edificio en una base militar del sur del Monte Hebrón y levantaron otro cartel que rezaba que su compañía «Tampoco desaloja a judíos».
Los soldados que participaron en estas acciones proceden de seminarios rabínicos que combinan el servicio militar obligatorio con el estudio de la Torá (libro sagrado del judaísmo). Muchos de ellos residen en asentamientos judíos o proceden de familias en las que se ha larvado un fuerte sentimiento nacionalista, que gracias a los rabinos ha cristalizado en una ideología casi revanchista por la que intentan impedir que sucedan lo que ellos consideran la «humillación de evacuar Gaza».
Ante esta situación, la respuesta del Gobierno y del estamento militar no se ha hecho esperar, al considerar que cualquier indicio de rebelión en las filas del «Tzhahal» podría provocar el colapso de una de las instituciones más importantes de Israel como lo son sus Fuerzas Armadas.
No en vano, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, afirmó esta semana que rechazar las órdenes dentro del Ejército «traerá el colapso del Estado».
Y el responsable de Defensa, Ehud Barak, advirtió que las protestas serán respondidas con «determinación y tenacidad», mientras plantea «tomar acciones contra los rabinos que incitan y crean la atmósfera que alienta este comportamiento».
En el último mes, seis soldados han sido enviados a prisión, y otros dos fueron sometidos a medidas punitivas por manifestar públicamente que no tomarán parte en evacuaciones de asentamientos si fuesen ordenados a hacerlo.
El jefe de la Dirección de Personal del Ejército, general Avi Zamir, se reunió con los rabinos de los seminarios que conjugan los estudios religiosos con el servicio militar, y les dio un ultimátum para que tomen acciones destinadas a frenar la desobediencia en las brigadas díscolas antes de la próxima semana. En caso contrario, amenazó, el Ejército cancelará los acuerdos existentes con los seminarios rabínicos.
Rechazo castrense
En un comunicado oficial, las Fuerzas Armadas destacan que las «manifestaciones políticas en el contexto militar son altamente rechazables. Este tipo de actos daña la fortaleza de las unidades de combate».
La plataforma que engloba a los seminarios talmúdicos en el Ejército manifestó en un comunicado que «esos incidentes son aislados y no representan a los miles de soldados que se suman a las unidades de combate con gran motivación para desempeñar el importante papel de combatir al enemigo». Sin embargo, exhortó a que se abra un «debate en la sociedad israelí sobre el uso de soldados en misiones de naturaleza policial», como consideran la evacuación de colonias.
En Cisjordania residen más de 300.000 colonos judíos en un centenar de asentamientos, cuyo desmantelamiento exigen los palestinos y la comunidad internacional para poder crear un Estado palestino.
Entre los reclutas que participan en estudios religiosos en el Ejército, más del 80% se enroló en unidades de combate en agosto pasado, lo que demuestra que van ganando terreno en un estamento caracterizado hasta hace una década por una oficialidad superior más bien de izquierda y secular.
Agencia EFE


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