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Indoamericano: habló “protector”
«Me hice presente en el lugar por el llamado desesperado de familiares y vecinos, por la situación de ocupación inminente que se vivía», sostuvo el acusado según la agencia NA. «Lo que uno quería hacer era simplemente defenderse y que se terminara el problema para poder seguir con la vida cotidiana», añadió.
Capella y otros acusados, como el supuesto barra brava de River Ricardo Diego Gerino, siempre justificaron su presencia en el lugar al aducir allí porque las casas de allegados suyos habían sido atacadas a balazos por los ocupantes.
Pero una pericia balística realizada por Gendarmería Nacional indica que «las improntas que se observan en los frentes de los edificios no se corresponden con impactos de armas de fuego», tal cual consta en el expediente, según informaron fuentes judiciales.
Si bien esa pericia parece desvirtuar la estrategia de defensa de Capella, el sospechoso insistió: «Se escuchaban estruendos, se veían bombas molotov, piedras, palos, era tierra de nadie».
En otro tramo de su declaración, dijo lamentar que a raíz de los episodios de violencia que se registraron en el lugar por varios días, padeció la pérdida de un familiar, que es la abuela de un primo suyo.
Ahora, el juez Otero evaluará si procesa o no a Capella, para lo cual cuenta con diez días hábiles.
La toma del Parque Indoamericano tuvo lugar en diciembre pasado, y por los hechos tres personas fueron asesinadas, aunque hasta el momento se desconoce quién o quiénes fueron los autores.
Ese tramo de la investigación está en manos del fiscal de Instrucción Sandro Abraldes, quien aguarda el resultado de pericias balísticas y otras realizadas por Gendarmería, a raíz de que se sospecha que las dos primeras muertes se habrían producido como consecuencia del accionar policial. El fiscal mantiene una relación tensa con el magistrado y todavía no logró convencerlo de la necesidad de orientar las pesquisas hacia la presunta responsabilidad de los uniformados.


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