21 de junio 2017 - 00:00

Industria: a la espera de un plan integral que ayude a estimular el empleo

A 18 meses de haber asumido, resulta necesario conocer cuál es el proyecto integral del Gobierno para la industria. La realidad muestra una cruda situación del sector, donde todavía persisten los desafíos en pos de una mejora real de la competitividad, que se traduzca, a su vez, en una recuperación del nivel de la actividad manufacturera en general, y de la creación de puestos de trabajo, en particular.

A falta de un semestre para el cierre del año, se puede vislumbrar que las metas de inflación propuestas por el Banco Central para 2017, de entre un 12% y un 17%, serán superadas en los hechos. Lejos de ensayarse una corrección, se ha decidido mantener los altos niveles de las tasas, ahogando aún más al sector productivo nacional, y provocando consecuentemente la destrucción de empleo. Hoy sólo tienen las condiciones para generar puestos de trabajo los segmentos manufactureros ligados a la construcción, y al agro, sobre todo en la zona pampeana.

Si tomamos los últimos indicadores que presenta el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina, durante marzo pasado la industria empleó a 39.000 trabajadores registrados menos que en el mismo mes del año anterior. Recordemos además que en 2016 la industria cayó casi un 5% y, en lo que va de 2017, la baja alcanza un 2,9%. En función de estos guarismos, se puede concluir que la eventual recuperación de la industria en lo que queda del año sería casi inexistente, así como también la generación de empleo.

La situación macroeconómica actual presenta una Argentina donde resulta caro producir y barato importar. Esta realidad no es nueva, y corremos el riesgo de repetir la dinámica de exportar productos cada vez más primarios, e importar productos elaborados.

Más allá de las expresiones de buena voluntad de algunos funcionarios, la realidad muestra la necesidad concreta de dinamizar la industria. Frente a la complicada situación que presenta hoy la macro, se debe profundizar la agenda micro, de manera de poder mitigar el impacto negativo sobre la producción. A ello debe adicionársele la importancia de avanzar de manera prioritaria en una reforma fiscal e impositiva integral, estimular mayores niveles de formalidad, y combatir la industria del juicio laboral, en aras de mejorar la competitividad de toda la economía, fundamental para la generación de empleo. Una vez que eso suceda se podría comenzar a evaluar mejor una reconversión industrial para ciertos sectores manufactureros. Es una tarea ardua que requiere de muchos recursos y de un análisis riguroso para detectar qué industrias son competitivas y cuáles no lo son.



(*) Integrante de la UIA

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