26 de julio 2010 - 00:00

Inédito: UIA, en calma por el dólar

Héctor Méndez, Guillermo Moreno
Héctor Méndez, Guillermo Moreno
Las trabas paraarancelarias que aplicaría el Gobierno para impedir el ingreso de bienes desde el exterior no modificarán las decisiones estratégicas de los industriales; sólo demorarán medidas coyunturales, como la compra de mercadería hasta que se aclare el panorama y la Secretaría de Comercio Interior establezca los límites para esas importaciones.

La gran duda que tienen hoy los empresarios -sobre todo, los industriales- es hasta dónde llegará la vocación astringente del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en lo que hace a impedir el ingreso de bienes desde el exterior, en función de lo que está sucediendo con la balanza comercial.

En este sentido, dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) recordaron que hace un par de semanas el propio Moreno, acompañando a los ministros Amado Boudou (Economía) y Débora Giorgi (Industria), almorzó en la sede de la central fabril; allí, los empresarios le entregaron el último informe sobre Actividad Industrial que elaboran sus técnicos, y donde se advertía con preocupación que las importaciones habían crecido un 20%. El Gobierno respondió pidiéndoles a los industriales una agresiva política de sustitución de importaciones y sugerencias para impulsar las exportaciones.

Un empresario del sector metalúrgico explicó a este diario: «En la década del 90 pasó algo parecido: un tipo de cambio anclado que nos hizo perder competitividad. En ese entonces, el déficit comercial se financió con deuda, y ahora se financia con la soja. Pero la gran diferencia es que en esa época existían los importadores; hoy quienes traen la mercadería del exterior somos los mismos industriales, que ya nos fundimos en los 90 y aprendimos la lección».

En otras palabras: hoy no se escuchan quejas destempladas advirtiendo sobre la destrucción de la industria nacional simplemente porque quienes importan no compiten contra nadie que no sean ellos mismos...

Ante el hecho de que los costos laborales subieron un promedio del 25%, lo mismo que la inflación y otros costos, ¿pedirán los industriales que el Gobierno devalúe el peso para recuperar competitividad? Negativo, aseguran altos dirigentes de la UIA.

Las razones que esgrimen son tan variadas como los sectores que representan, pero convergen en el mismo punto:

  • uno de ellos explica que «sin un plan que coordine las políticas cambiaria, fiscal, laboral y monetaria, una devaluación es un remedio de coyuntura, de patas cortas»;

  • el segundo asegura que «sería un enorme riesgo inflacionario»;

  • el tercero sostiene que «lo que hay que alentar es la inversión: si no hay políticas en ese sentido, se pueden cerrar las fronteras a todo lo importado que sólo se producirá (y venderá) lo que se fabrica hoy. Y hoy muchas empresas, de variados sectores, están trabajando a full. Hoy nadie invierte porque lo que está pasando a nivel laboral, con la inflación y otras medidas del Gobierno, es desalentador».


  • De todos modos, el frente interno de la UIA está lejos de mostrar unidad en este tema: si bien todos pueden importar, quienes tienen en la exportación su principal fuente de ingresos ya piden tocar el tipo de cambio de manera no demasiado velada. En este sentido, todos los consultados ayer se mostraron ingratamente sorprendidos por las declaraciones de Carlos Pedro Blaquier, dueño del grupo Ledesma y uno de los hombres clave de la entidad, elogiando sin reparos a la presidente Cristina de Kirchner (hasta le dedicó un poema) y a su secretario de Comercio Interior.

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