12 de octubre 2011 - 00:00

Inestabilidad en Gobierno egipcio

El Cairo - La herida abierta en Egipto por los choques entre coptos, por un lado, y militantes islamistas y militares, por el otro, sacudió ayer al Gobierno de transición al provocar la renuncia del «número dos» del Ejecutivo, Hazem Blebawi, aunque la Junta Militar se negó a aceptarla.

La confusa situación generada por la renuncia pública del viceprimer ministro y titular de Finanzas, y su posterior rechazo por las autoridades castrenses, puso en evidencia una vez más la fragilidad del gabinete encabezado por Esam Sharaf.

Un día después de que la junta militar reafirmara su intención de no soltar las riendas del país hasta la celebración de elecciones presidenciales del año próximo, el Ejecutivo provisional comenzó a resquebrajarse.

Fuentes del Partido Socialdemócrata Egipcio, al que pertenece el funcionario renunciante, explicaron que las autoridades intentaban persuadir a Beblawi para que continúe hasta que se encuentre un reemplazo, pero que éste se negaba.

Según estas mismas fuentes, Beblawi presentó su dimisión empujado por el propio partido a causa de su desacuerdo con la forma en que el Gobierno abordó los disturbios del domingo, que terminaron con 25 cristianos coptos muertos reconocidos oficialmente.

Este reputado economista, de 75 años, fue designado como «número dos» del Gobierno de transición en julio, dentro de una amplia remodelación gubernamental como consecuencia del aumento de la presión popular.

Firme en sus convicciones liberales, Beblawi había sido un acérrimo crítico del régimen de Hosni Mubarak y había denunciado la corrupción como la auténtica gangrena de la economía nacional.

Sorpresivo

La renuncia del viceprimer ministro llegó de forma inesperada, aunque cada vez se alzan más voces que reclaman que lo imiten el propio Sharaf y el ministro de Información, Osama Heikal, por lo que se entiende como una parcial cobertura de los disturbios de parte de la televisión pública.

«Esperaremos a los resultados de las investigaciones para conocer la verdad de los hechos», subrayó, en alusión a la comisión formada ayer bajo la dirección del Ministerio de Justicia para investigar lo sucedido.

«Nuestras renuncias están en manos del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que puede aceptarlas en cualquier momento», añadió Sharaf, dando la medida de la crisis política.

Pese a la supuesta voluntad de esclarecer los hechos, organizaciones cristianas coptas denunciaron ayer que todavía existen varias «zonas oscuras».

Los choques se originaron en una manifestación de miles de coptos frente a la sede de la radiotelevisión pública, en la céntrica zona de Maspero, que protestaban por la quema de una iglesia en la provincia meridional de Asuán.

Agencias EFE, ANSA y AFP, y Ámbito Financiero

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